miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Sois vosotros los que habíais de venir? Una pregunta al 15M.


Tenía que ser Žižek, siempre Žižek , quien diera en el clavo de los sucesos mundiales. En un magnífico artículo que se ha distribuido estos días por todo el mundo, da un repaso a los acontecimientos de revueltas que parecen propagarse por distintos países. Así, analiza los sucesos de Londres, la supuesta primavera árabe y el movimiento de los indignados. E, inesperadamente, encuentra un hilo común que los une. Como siempre, recurre a su tradición de pensamiento y vuelve a Hegel. Los acontecimientos históricos lo son en la medida en que se repiten. Un acontecimiento aislado bien puede ser un accidente o el resultado del azar, pero la repetición del gesto indica la fuerza del Geist que impulsa la historia, diría Hegel. Esto mismo es lo que vemos en los tres acontecimientos analizados, pero mediante su inversión crítica, como en espejo cóncavo, que diría Max Estrella. No es que los tres eventos sociales, Londres, Tahirir y Sol, deban ser metidos en el mismo saco hermenéutico para ser comprendidos, al contrario, es el resultado de los tres lo que los hace semejantes y dignos de ser analizadas con la fina crítica zizekiana. En los tres eventos se percibe el aire de derrota de los tiempos que vivimos. El modelo social impuesto desde hace dos siglos, agonizante, sigue marcando los ritmos, incluso de las rebeliones.

Si echamos un vistazo a lo que ha quedado de la revolución de Egipto, los resultados no pueden ser más descorazonadores. Los militares, herederos del mubarakismo, y los islamistas, enemigos de la democracia, se han aliado contra las fuerzas democráticas e igualitaristas que fueron los que organizaron la protesta mediante varios lustros de organización de la sociedad civil y de aglutinamiento de fuerzas. En Londres la situación es muy sencilla de explicar: miles de jóvenes presionados para consumir sin medios económicos para ello. Lo visto allí es la reacción lógica de estas circunstancias, han consumido de la única manera que podían hacerlo: destruyendo todo a su paso. Son grupos juveniles sin ideología, o lo que es peor, con el corazón podrido por la ideología del consumismo. Pero lo de Sol es otra cosa.

domingo, 28 de agosto de 2011

¡Maldito Agosto!

Desde que Octavio Augusto decidiera imitar a su padre adoptivo y llamar a un mes del calendario con su nombre, disfrutamos en verano de dos meses consecutivos de 31 días, plenos de sol y calor por estos lares meridionales. De no ser por coincidir con las vacaciones anuales sería el peor de los meses del año. Recuerdo cuando de joven no disfrutaba de vacaciones y me tocaba trabajar todo el verano, como el resto del año. Se hacía interminable el maldito agosto. Calor y más calor, sol y moscas, como dicen por mi tierra. Este años es especialmente maldito, como dijimos en un post anterior, el largo y cálido verano se está haciendo insoportable. ¡Menos mal que queda poco!, aunque la alegría dura poco en casa del pobre. Después de agosto viene septiembre y vuelta a empezar, pero no sólo el trabajo, también los desastres que la salida neoliberal de la crisis está provocando.
Si el año pasado (¡madre mía, parece que hace un siglo!), se terminaba de dar forma a la reforma laboral que nos hacía retroceder varios decenios en materia de derechos civiles y sociales, este año se ha fraguado el golpe más brutal contra el Estado social y de derecho que es España. De un lado se hará una reforma de la constitución para dar cobertura legal a lo que no es sino la ruptura del consenso que dio origen a la España democrática; de otro, y de rondón, se cuela una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral, dando así por descontada la nulidad de la anterior. De seguir así, los trabajadores, como en el siglo XIX sólo tendremos derecho, si somos contratados, a pedir permiso para ir al aseo. Mientras, algunos andan pidiendo a los que más tienen que hagan gestos caritativos con los demás, otros siguen machacando la conciencia de las masas a fin de mantener el nivel de presión que les permita seguir incrementando sus beneficios. Fue Warren Buffett el que dijo en 2006 que la lucha de clases existe y que ellos, los ricos, la estaban ganando, como recogimos en este blog. Cinco años después parece que considera que es demasiada victoria porque sus declaraciones pidiendo a Obama que les suban los impuestos han sido patéticas. Ha declarado el ínclito multibillonario que no podemos salir de la crisis mientras los estados no tengan los recursos suficientes y eso es imposible si los ricos pagan menos impuestos que los trabajadores. En concreto, el ha declarado que el año pasado pagó el 17 % en impuestos, mientras que cualquiera de sus trabajadores paga el 25%. Qué menos que a él le cobren lo mismo. ¡Cuánta largueza¡ Lo que no dice es que en otra crisis semejante a esta, la del 29, la forma de salir fue poner un impuesto a los ricos del 83%, no del 25 o el 30. Es lo justo, quien más gana que más pague. Pero claro, eso no es lo que piensan los que gobiernan o gobernarán este país. Para ellos, los que deben pagar el pato son los que no se lo han comido. En fin, que ¡maldito agosto! y que se apliquen algunos políticos el título de la película de Tarantino.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La democracia sufre violencia y los violentos la arrebatan

La democracia, al contrario de lo que se vende en los medios de desinformación masiva, no es un logro de los pueblos civilizados al que se llega por acuerdo racional y voluntad pacífica, la democracia se consigue por la fuerza, como el Reino de Dios, que según el evangelio lo arrebatan los violentos. Basta echar un mirada a la historia de la primera de las democracias conocidas, la ateniense. El modelo político de Atenas era la Aristocracia de corte oligárquico, es decir, una minoría de los mejores (aristós=el mejor) gobernaban en función de su propio beneficio, significado que es le que dio Platón al gobierno oligárquico, el gobierno de unos pocos en beneficio propio. Esto era en el siglo VI antes de Cristo. Pero las guerras contra los persas hicieron a la polis débil a la hora de defenderse, no bastaba un ejército nutrido de aristócratas y mercenarios, se hacía necesario contar con todo el demos, el pueblo. Pero el pueblo supo sacar partido de suparticipación en la defensa de la polis: si contribuimos con nuestra sangres, tendremos parte en el gobierno. Las reformas de Klístenes y su aplicación durante los dos siglos democráticos de Atenas, convertirán a esta polis en la cuna de la democracia. Es cierto que era un democracia muy restringida, ni las mujeres ni los niños ni los extranjeros ni los esclavos, un total del 90% de la población, tenían acceso a la asamblea deliberativa, pero era la primera vez que lo que podemos llamar pueblo tomaba parte en su destino y lo hizo por la fuerza, no por ningún proceso de deliberación racional.

Hoy día vivimos en España un proceso semejante de cambio de las estructuras políticas. El movimiento 15-M ha demostrado que el pueblo no está dispuesto a callar mientras unos pocos, la oligarquía que gobierna y se enriquece a costa del pueblo, no deja de aplicar una agenda sólo oculta para el peor de los ciegos, el que no quiere ver. El último, hasta ahora, de los items de esta agenda es la reforma constitucional para establecer por ley el techo de gasto del Estado. De aprobarse esta reforma, aunque sólo la enunciación de su posibilidad es suficiente, se demostraría que los dos partidos de gobierno en este país más las comparsas nacionalistas, son una y la misma cosa, como la definición de la Santísima Trinidad, tres personas y una naturaleza, varios partidos que defienden los mismos intereses: los de la oligarquía económica y financiera de este país. Aunque es cierto que lo del partido que actualmente dice gobernar es de sillón de psicoanalista. No tiene ninguna lógica partidista hacer políticas que benefician claramente a su adversario político y que minan su propia base electoral. Se trata de un verdadero harakiri político-mediático del que pueden surgir cosas positivas, tal es el desenmascaramiento de un partido que dice defender los intereses de las clases populares.

La reacción a esta medida está siendo muy rápida, a pesar de estar en las fechas que estamos, y confío en que esta movilización nos una a todos los que apostamos por un verdadera democracia. Desde la web actuable.es se recogen firmas, y van ya varias decenas de miles en pocas horas, para pedir un referéndum, lo mínimo que se puede pedir si se va a modificar el documento que permite tener unas reglas de juego aceptadas por todos. Limitar por ley el gasto del Estado, de modo que nunca los gatos puedan superar a los ingresos, es poner en bandeja a los ultraliberales el fin del modelo de protección social que conocemos. Se trata de la estocada perfecta al Estado social y democrático de derecho que reconoce el artículo 1.1 de la Constitución española. Poner un techo de gasto es como amputar la única posibilidad que un futuro gobierno alternativo tendría para, dentro de la Constitución, llevar España hacia otro modelo social, económico y político. Sería un cambio radical del pacto constitucional y requeriría un debate nacional y la apertura de un nuevo periodo constituyente pues se habría roto el principio antiguo que dice pacta sunt servanda.

En efecto, el pacto que debe ser observado, en este caso, es el pacto entre los tenedores del capital en España y los tenedores del trabajo. Aquél pacto venía a decir que los trabajadores respetamos el modelo capitalista siempre y cuando éste nos deje vivir dignamente mediante una sanidad, educación y servicios sociales dignos. Eso es lo que quiere decir que España se constituye en un Estado social y democrático de derecho. Si una de las partes, la tenedora del capital, rompe con su parte, el pacto debe ser denunciado e iniciarse un periodo nuevo para renegociar el pacto. De no haberlo, cada cual ejercerá la fuerza que posea para intentar imponer a la otra parte sus criterios. Pero lo que hace la parte del capital en estos momentos es saltarse el pacto de forma tácita, eliminar su espíritu sin modificar la letra. Cualquier gobierno futuro que quiera mantener los servicios del Estado deberá recurrir al endeudamiento, pero éste se ve impedido por esta modificación constitucional, de ahí que el único medio para mantener los servicios públicos será elevar los impuestos. Sin embargo, ya existe un pacto tácito para no elevar los impuestos y la propia Unión Europea pretende legislar una mal llamada armonización fiscal, que nos otra cosa que impedir, también por ley, la subida de impuestos. Por tanto, si el gobierno no puede endeudarse y tampoco aumentar los impuestos, la única salida lógica es reducir el gasto y eso lleva a la pérdida de las ventajas sociales conseguidas desde que se inauguró el pacto constitucional, pacto que ahora ha sido violado impunemente.

Dice Jesús en el evangelio de Mateo (11, 12) que desde los tiempos de Juan Bautista el Reino de Dios sufre violencia y los violentos lo arrebatan, pues bien, desde tiempos inmemoriales la democracia sufre violencia y los violentos la arrebatan. Ha llegado el momento de ejercer las acciones justas, legítimas y necesarias para arrebatar esta democracia que está siendo aniquilada de forma sistemática ante nuestros ojos. No es tiempo para pusilánimes ni para dubitativos, sino para mentes claras y fuertes. Hay que exigir un referéndum para la reforma constitucional y llevar a cabo cuantos actos sean necesarios para impedir que el pacto se modifique unilateralmente. De hacerse esto, estaríamos legitimados para sustituir esta pantomima por una verdadera democracia.

domingo, 21 de agosto de 2011

Responsabilidad infinita

La historia del mundo occidental puede dividirse, grosso modo, en tres tiempos: el mundo antiguo y medieval, el moderno y el contemporáneo. Cada uno de estos mundos tiene sus características propias en lo cultural, político, social y filosófico. Por ejemplo, el mundo antiguo y medieval está calificado por las relaciones personales en el ámbito de lo económico y político, de ahí la configuración de las pirámides de patronazgo en el mundo antiguo y la estructura feudal en el medievo. Sin embargo, en el mundo moderno priman las relaciones comerciales, de ahí el mercantilismo y el posterior capitalismo. Y el mundo contemporáneo está marcado por las relaciones vaporosas y la tecnología de la información; se trata de un mundo en proceso de virtualización. Estas tres configuraciones económico-políticas tiene su reflejo en el mundo de las ideas, la cultura y la filosofía. Así, en el mundo antiguo prima la preocupación metafísica, el concepto de naturaleza y la preponderancia de la referencia a la divinidad; mientras que en el mundo moderno se privilegia la preocupación por el hombre, la autonomía del sujeto y la valoración de la vida concreta de cada ser humano. El mundo contemporáneo prima lo individual, la preocupación por la experiencia propia y un énfasis enorme en el gozo y el disfrute, a veces desenfrenado.
Pues bien, y a esto es a lo que vamos, estas tres configuraciones del mundo tiene tres ejes que los vertebran a nivel ético. El mundo antiguo y medieval, en su preocupación metafísica, está marcado por el concepto ético de virtud, mientras que el moderno, en su preocupación por el sujeto creador de su mundo, por el concepto de deber. El mundo contemporáneo tiene un eje vertebrador en el concepto de responsabilidad. Virtud, deber y responsabilidad son los tres ejes que progresivamente han ido configurando el mundo occidental en su vertiente ética. El concepto de virtud está en relación con el de naturaleza: el hombre ha de actuar de acuerdo a su naturaleza, esta es la virtud que le lleva a la felicidad. En el mundo moderno es el deber el que hará que el sujeto sea verdaderamente creador de su propia realidad. Y en el contemporáneo es el concepto de responsabilidad el que vincula al yo con el otro, abriendo el campo de relación ética más allá del sujeto solipsista moderno. Sin embargo, el concepto de responsabilidad, como brillantemente lo ha tratado Hans Jonas, puede entenderse de dos modos muy distintos, al modo utilitarista en su desarrollo capitalista, y al modo de responsabilidad total levinasiana-dostoievskiana. Decía Dostoievski que cada uno es culpable de todo por todos, expresión que Lévinas hizo suya en toda su obra filosófica. La responsabilidad del yo es infinita, porque es imposible establecer el punto final de la misma. Sin embargo, el concepto de responsabilidad utilitarista sólo tiene en cuenta ésta para determinar quién o qué ha de correr con los gastos de un acto cualquiera, sea una sanción administrativa o penal. Por poner un ejemplo, a la ética contemporánea utilitarista que nos invade, sólo le interesa saber quién es el responsable de sufragar los gastos médicos derivados de un atropello, nada le importa las consecuencias morales, psicológicos e históricas que aquel atropello pueda tener. Mucho menos le importa las causas de las acciones presentes, es decir, la historia que nos ha llevado a una acción concreta.

Cuando uno lee a Dostoievski, ese gran psicólogo al decir de Nietzsche, percibe la preocupación por explicitar con toda claridad la historia que ha llevado a un personaje a hacer lo que hizo; véase la de Smerdiakov, hijo de Fiodor Karamázov fruto de una violación y que mató a su padre, tras muchos años de acumular odio en su interior. Lo que interesa al escritor ruso es la culpa heredada, la responsabilidad histórica, aquella que nos persigue sin ser conscientes de la misma, pero que actúa en el mundo sin que los actores lo sepan. No se trata de una realidad mística que estaría actuando en medio del mundo desde un más allá que intenta saldar deudas pasadas, nada de eso. Se trata de una especie de meme ético que configura el mundo en que vivimos y que debemos ser conscientes del mismo para curarlo; hay que expiar el pasado para que los demonios pasados no sigan atormentando al mundo presente. De la misma manera, hay que evitar cargar a las generaciones futuras con culpas presentes que se enquistarán y pesarán como una losa ignota en el futuro. En este sentido, es necesario hacer una labor de recuperación de la memoria de lo que hemos sido, es inútil ocultarlo, y una pedagogía que permita a nuestros hijos saber quiénes son y de dónde vienen. Nosotros, hoy, somos fruto, consciente o no, de lo que hicieron nuestros predecesores. Por ejemplo, somos herederos de la barbarie colonizadora de occidente en África, Asia y América. De la misma manera que nos hemos beneficiado del expolio cometido durante quinientos años por nuestros predecesores y que es el fundamento de parte de nuestros bienestar, también hemos heredado la culpa por todo aquello y hemos de expiarla de forma precisa.

Las acciones de hoy también están generando una culpa heredada en las generaciones futuras. Lo que hacemos en Libia, en Somalia, en Kenia, en Ikak, en Afganistán, o en en el Ártico, tiene consecuencias para el futuro, consecuencias que derivan responsabilidades, responsabilidades que generan culpas, culpas que perseguirán a nuestros hijos sin ellos saberlo, a menos que desde hoy les hagamos conscientes de su responsabilidad por lo que nosotros hacemos. Y si alguien cree que ellos no son responsables, que se escuche a sí mismo cuando legitima lo que hace, "por el bien de mis hijos". Pues, lo que haces por su bien, también lo haces por su mal. Si lo hacemos por ellos, ellos también cargarán con las consecuencias.

*Para Darío y Hugo, con esta canción de Víctor Jara.



jueves, 18 de agosto de 2011

Yo no ayudo a Somalia... así.

Ayer recibo un sms de Movistar: "ayuda a Somalia enviando un sms". La ayuda por sms es de 1,2 euros. Habrá personas, bienintencionadas, que caigan en la trampa y envíen el mensaje, otras no lo harán pero por motivos distintos. Yo no enviaré el mensaje porque es una simple tapadera para enmascarar el mal que ha sido creado durante los últimos veinte años y otra oportunidad de negocio, ¿o alguien piensa que Movistar es una ONG? En fin, que hasta de las desgracias sacan dinero las multinacionales. Los problemas que sufre Somalia son variados y complejos, pero todos ellos tienen una causa común: aunque resulte extraño es su riqueza y su posición geoestratégica la que ha provocado todo esto. Se trata de un país con grandes recursos en hidrocarburos, uranio y distintos metales preciosos, toda una riqueza escondida en el subsuelo y que podría convertir este país en un vergel más en la tierra. Además, posee los mayores caladeros mundiales y sus reservas pesqueras son muy abundantes. Sin embargo, este rico país está el último en el ranking mundial. La causa es la intervención extranjera para apropiarse de los recursos y controlar una zona estratégica de paso del petróleo de Arabia Saudí hacia Europa. Como explicamos en 2009, los verdaderos piratas en Somalia son las flotas pesqueras occidentales que, con la protección de los buques de guerra extraen las enormes riquezas marinas y esquilman los mares de Somalia. También explicamos en junio pasado que durante diez años, los residuos radioactivos y tóxicos de Europa fueron sepultados en aquellos mares aprovechando la desaparición forzada de toda autoridad en el país desde la intervención armada de EEUU en 1991. La costa somalí fue convertida en un basurero para almacenar residuos cuyo reciclado o almacenaje habría costado en Europa más de 100 euros la tonelada y que arrojados allí apenas suponían unos pocos dólares. Las consecuencias son muy graves, tanto para la población, que sufre las malformaciones y enfermedades propias de la radioactividad, como para el medio ambiente, marcado por esta contaminación.

Los medios de comunicación no dejan de bombardearnos con las mentiras habituales en estas situaciones. Nos dicen que la hambruna está provocada por la sequía, siempre es la sequía, una causa supuestamente natural, o bien son las guerras intestinas que asolan el país. Lo que no se explica nunca es el origen de este problema, porque en el origen está la causa real y por tanto el modo de arreglar la situación. Debemos ir a los años 60, cuando Somalia se independiza. En aquel momento opta por acercarse a la URSS, pero sin abandonar al bloque occidental. Algo así como lo que hizo Tito con Yugoslavia. Su vecino, Etiopía, había abierto una vía al socialismo que estaba funcionando y esto era motivo de clara preocupación en USA. Eran muchos los países africanos que preferían las relaciones con la Unión Soviética y no con Estados Unidos. Un viaje de Kissinger en los setenta iba a dar la vuelta a la situación. Mediante sobornos y presiones consigue que el gobierno de Somalia agreda al de Etiopía con la excusa de anexionarse una zona limítrofe de mayoría somalí, Ogadén. La intervención de Estados Unidos fue encaminada a llevar a Somalia al lado occidental y lo consiguió. Desde su intervención en Etiopía, Somalia dejó de ser un país formal y pasó a ser un lugar de conflictos ininterrumpidos. Entre 1981 y 1990, las políticas liberales llevan al país al colmo de la injusticia, pero el problema llega en 1991, cuando la intervención extranjera lleva al país a la división y a la lucha total de todos contra todos. Desde entonces, todos los recursos del país están dedicados a la guerra y el sufrimiento no ha dejado de aumentar. Sin embargo, hubo un momento en que el país parecía salir de la barbarie, cuando los Tribunales islámicos tomaron el control del gobierno. Entonces, justo entonces, los bombardeos estadounidenses vuelven a destruir la mínima estructura gubernamental y, para rematar la situación, cuando los agricultores somalíes habían conseguido recuperar la producción agrícola en 2006 y 2007, entra en liza el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas. Justo cuando las cosechas somalíes llegaban a los mercados, Naciones Unidas invade el país con alimentos gratis donados por Estados Unidos. Esto provoca el hundimiento de la emergente agricultura somalí y la vuelta a la dependencia del exterior. Además, la ayuda alimentaria está vinculada al sometimiento a los intereses estratégicos USA. Por eso, cada vez que damos ayuda a Somalia, la hundimos más en la barbarie y en la miseria. Hay que dejar de ayudar así a Somalia.

Yo ayudo a Somalia propagando la verdad sobre la situación y permitiendo que esta verdad genere la verdadera y única ayuda, que no es ni de alimentos ni de dinero, sino de justicia. Ayudar a Somalia es abandonar sus costas y dejar que ellos se gobiernen como quieran; dejar de enviar armas y financiar a los grupos insurrectos; permitir que la pobre economía del país salga adelante y empiece a explotar los recursos naturales que posee. Esto va en contra de los intereses occidentales y del propio capitalismo, por eso no lo van a permitir. Pero de ninguna manera van a conseguir generar en mí ese sucedáneo de la compasión que lleva sentirse culpable y dar dinero para calmar la conciencia. No, seguiremos luchando contra el sistema económico y social que está matando a esos niños somaliés que tanto dolor nos causa y no perderemos ni un minuto alimentando la maquinaria de legitimación ideológica del capitalismo.

viernes, 12 de agosto de 2011

El hombre, creado "ut amati".

En el combate que tengo abierto contra los postulados inhumanos de la sociedad postmoderna globalizada capitalista me he visto con muchos aliados del pasado. Tomás de Aquino me ha sido muy útil, sobre todo por su consideración de la justicia y del Bien común, pero también hay otros autores útiles. Últimamente me encuentro con el difícil y aleccionador pensamiento de Duns Scoto, el doctor sutil que llamaban los clásicos. Este pensador franciscano recoge lo mejor de la tradición cristiana dentro de la más pura filosofía metafísica, pero una metafísica poco tradicional. De ahí que su pensamiento sea muy útil para dialogar con este mundo postmoderno al que repugna lo metafísico. El pensamiento de este filósofo y teólogo abunda en lo que hay de común entre Dios y las criaturas, el concepto de ente y de la relación entre Dios, el hombre y la Creación. La cuestión es cómo pensar la relación de elementos tan diferentes. Pues bien, entiende Duns Scoto que el hombre, creado ut amati, tiene una potencia obedencial dirigida hacia la potencia de Dios para crear. La potencia obedencial del hombre adulto y la voluntad salvífica de Dios se unen en la fe infusa y en el hábito de la caridad en vistas a la salvación humana. El hombre, creado para ser amado, es salvado en el acto de obediencia a su mismo ser. No tiene que violentarse el hombre para ser salvo, basta con ser lo que Dios quiere de él: un ser amado y amante. Pero, para que el hombre pueda salvarse ha de vivir en medio de una realidad que lo permita, como nos dice Martín Carbajo en la obra que ha editado la Comisión escotista, Giovanni Duns Scoto. Studi e ricerche nel VII Centenario della sua morte, Antonianum, Roma 2008. El pensamiento del doctor sutil puede ampliar el horizonte de un mundo cerrado, como es el postmoderno. En aparente contradicción, la sociedad de la información es la sociedad clausurada. El hombre postmoderno se ha cerrado sobre sí mismo y es incapaz de abrirse al diálogo con el otro, con los otros, con lo otro y con el Otro. Este diálogo, fundamento real del ser humano, es negado en la sociedad liberal capitalista, como nos dice Carbajo “el yo dominador reduce la naturaleza a un conjunto de objetos que él tiene que modelar a su antojo, pues no les reconoce entidad ni sentido en sí mismos. El liberalismo capitalista no siente respeto ni veneración por ella y la utiliza sin escrúpulos, en función de los intereses del momento” (483). La mentalidad postmoderna, competitiva y utilitarista, impide tanto el altruismo como el diálogo, que son Scoto son las fuentes del ser del hombre. Frente a la visión negativa de la naturaleza y del hombre, Scoto propone una antropología basada en la gratuidad y abierta a la trascendencia. Somos dignos porque somos amados y nuestro valor es independiente de lo que poseemos o de la utilidad que mostramos a los demás. El ser es un don y por tanto, las relaciones comerciales del homo oeconomicus, deben subordinarse a la gratuidad, la contemplación, el arte y el gozo desinteresado. Este es el gran regalo de Scoto para el mundo de hoy: el fundamento de una filosofía del diálogo que permita al hombre postmoderno comprenderse a sí mismo y al mundo como lo que son, regalo gratuito y amor constante.

Es grato ver cómo las fuentes del cristianismo están en la línea de combate contra un modelo social que impide al ser lo que Dios quiere de él y reflejar con nitidez la imagen divina que porta. El mundo creado y el hombre son valiosos por sí mismos, no por el producto que pueda obtenerse, como el capitalismo predica. El cristianismo, me atrevo a decir, es anticapitalista por esencia, simplemente porque defiende la Creación de Dios: el hombre y la naturaleza.

jueves, 11 de agosto de 2011

En estos días azules...


Una de las visitas que más nos ha gustado a toda la familia este verano ha sido la casa donde vivió Antonio Machado durante 13 años en Segovia. Fue una visita muy especial, no sólo porque es el poeta favorito de Darío, sino también porque representa mucho de lo que ha sido y es España. En Machado fraguan tanto la genialidad como la decepción; el hombre que ha sufrido mucho y que por ello ha expresado tan bien el alma humana en medio del mundo; pero también, el compromiso social y las consecuencias de este. El golpe de estado del treinta y seis le llevó a la muerte en Collure, tras un largo éxodo que no acabó en ninguna tierra prometida. Llegó, esas son sus palabras en la última carta que se conserva, doce días antes de morir el 22 de febrero, desnutrido y cansado de vivir. Los sufrimientos vitales le llevaron a buscar en la profundidad de su alma la relación con el paisaje y la historia. En ellos encontró la fuerza para seguir tras la pérdida de su amada Leonor. Una de las cosas más hermosas de su periplo por Segovia fue la creación de las "Misiones pedagógicas", el intento por parte de la gente de la cultura de llevar ésta al pueblo, pero, y esto es lo más hermoso, a la vez recoger del pueblo su cultura. En la casa, que puede verse en la imagen arriba, puede verse un gramófono grabador de discos de pizarra que tenía dos utilidades: llevar cultura al pueblo y recoger en grabaciones la cultura popular para crear una discoteca de la misma. Una labor magnífica que dice mucho de aquellas gentes que prepararon el terreno para un renacimiento de España, renacimiento que se vio pronto truncado por la barbarie militar.
En el libro de firmas dejamos un recuerdo de aquellos versos que Machado llevaba en la chaqueta cuando murió: Estos días azules y este sol de la infancia. Nosotros dejamos algo así como En estos días azules y este sol eterno donde nos encontramos todos los que hemos compartido esperanzas.


Uno de los poemas que dicen para infantiles:

Pegasos, lindos pegasos

Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera...

Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!.


Estatua homenaje a San Juan de la Cruz. La estatua mira a la ventana de la casa de Antonio Machado, desde donde hice la foto.




martes, 9 de agosto de 2011

El largo y cálido verano

Desde que comenzó esta etapa final del capitalismo financiero, desde 2007, da la sensación que el verano es el tiempo de preparación de una nueva fase de cara al otoño. En este agosto, especialmente, se está preparando la salida final de la etapa previa al crack definitivo. Se trata de un largo y cálido verano donde el tiempo corre despacio y el calor bursátil derrite las ínfulas del modelo económico. Desde hace tres años no deja de crecer la cantidad de dinero ficticio, sin base en la producción real, que alimenta el fuego fatuo de los parqués mundiales. Mediante ese procedimiento, el de crear dinero de la nada, se está intentando que las entidades financieras, presas de su codicia suicida, limpien sus balances a costa de los seres humanos que ven como disminuyen sus posibilidades de sobrevivir.
El proceso da la sensación de ser lento, pero la realidad es que va a una velocidad de crucero. Un modelo económico que cuenta con más de dos siglos, se está derritiendo como un témpano de hielo en primavera. En poco más de tres años se ha multiplicado por 100 la diferencia entre la economía real y la financiera; ha aumentado la diferencia entre los poderosos, el 0,7 % de la población y el resto; ha crecido en un doscientos por cien el número de pobres y hambrientos y el lujo no deja de aumentar. Todos estos son los signos claros de la decadencia moral de un sistema social que se dirige hacia el caos más absoluto.
Los intentos de salir de esta situación son todos vanos: no hay posibilidad de salir tal y como se ha gestionado el problema. Cuando el capitalismo empezó a quebrar, los líderes mundiales nos prometieron un cambio, una transformación, una reformulación del capitalismo con el fin de evitar la catástrofe. Nada de esto se ha realizado, antes bien, lo que se ha producido es un afianzamiento de los modelos capitalistas de producción y distribución, es decir, más de lo que produjo el colapso mundial. Además, mediante todos los medios de ideologización que poseen se han encargado de hacer creer a la gente que el problema es la deuda de los Estados, a los que se tilde de despilfarradores, y el déficit público. Sin embargo, cualquiera que analice los datos con imparcialidad puede ver que el problema ha sido causado por la relajación de las normas financieras y crediticias, por la disminución de la recaudación fiscal fruto de las sucesivas rebajas de impuestos a los ricos (el que quiera negar esto corre con el onus probandi) y por el adelgazamiento del sector público, único capaz de servir a la sociedad sin ánimo de lucro.
Ahora, lo único que nos queda es intentar capear el temporal que se avecina. Un temporal que tiene dos vectores: el neoliberal y el contestatario. Por un lado tenemos la reacción de los capitalistas, que ejercen una violencia salvaje que podría llegar a legitimar cualquier acción defensiva por parte de la sociedad; pero por otro lado tenemos la reacción violenta de los grupos que no saben o no pueden reaccionar de otra manera. Sin embargo, esta última no es la solución, sólo un agravamiento de la misma. Comparto las posiciones de los jóvenes que se manifestan en Sol y otros lugares, pero me parece que se están perdiendo en medio del asamblearismo. La historia no puede ser reinventada cada vez que llega una generación nueva. Debemos ser capaces de aprender de la historia, de la que decíamos que era una sucesión de esperas activas. Ha habido muchos momentos de cambio y muchos errores. No cometamos los errores y aprendamos para esta situación.

Creo que los manifestantes en España están intentando llegar a posiciones de cambio real, aunque ciertas propuestas son claramentes mejorables. He conocido la propuesta de crear un partido que pida el voto nulo, lo cual serviría para vehicular el descontento dentro del modelo de democracia representativa. Pero ya puestos, ¿no sería mejor crear un partido con un programa electoral que refleje las peticiones del 15-M? Creo que si un partido así entrara en el parlamento español y lo hiciera con fuerza, tendría la capacidad de condicionar cualquier decisión política en España. No hay más alternativas. O participamos en la democracia que hay o la eliminamos, pero esto último exige un grado de violencia que no parece posible ejercer. Por lo tanto, ya que se crea un partido, que vaya al parlamento y haga política de verdad. Imaginemos que el 20-N sale de las urnas un partido nuevo que refleje las ideas del movimiento y que tiene una representación suficiente para condicionar la gobernación del país. Según están las cosas, un partido que irrumpiera con tres millones de votos repartidos por toda España podría rondar los 40 escaños y con esta representación impediría cualquier mayoría absoluta. Esto obligaría a los grandes partidos a pactar y así demostrar que son lo mismo ambos. Esto es política, no real politik. Veremos si el largo y cálido verano es suficiente para ahormar una alternativa así.

lunes, 1 de agosto de 2011

La historia, una sucesión de esperas activas.

Cada vez me duele más que tengan que ser otros los que nos enseñen lo que nosotros, los cristianos, deberíamos saber al dedillo: que la historia de la humanidad es una relación de amor entre los hombres y el sentido de la propia historia. Pero es evidente que no es esto lo que se suele predicar en los púlpitos, ni enseñar desde las cátedras, sino que los púlpitos y las cátedras han sido asimilados a los medios de comunicación que enarbolan banderas victoriosas y visten de azul imperial.

Han sido unas palabras leídas a uno de mis ateos preferidos las que me han sacudido. Las palabras de Santiago Alba Rico no dejan nunca de seducirme, porque un ateo declarado venga a recordarnos nuestra fe a los creyentes, no deja de tener guasa. Leamos lo que nos dice:

Podemos decir metafóricamente que la Humanidad está siempre a la espera de la Parusía y que la vida es la espera de una carta que nunca llega; pero podemos decir también, con igual o mayor fundamento real, que la espera de la cosecha se llama cultivo y la espera de la obra se llama trabajo y la espera de la libertad se llama lucha. La historia no es más que una sucesión de esperas activas.

Este es el verdadero y único significado de la esperanza cristiana. No ha necesitado este escritor y filósofo estudiar teología para saberlo, pero sí ha necesitado estar muy atento a la historia, al devenir humano, a los acontecimientos de cada pueblo. Se trata de saber que el hombre es un relato inacabado que nació en torno al fuego contando historias y que continúa, hoy en torno a una asamblea popular que se cuenta a sí misma qué debe ser el futuro.

Seguimos haciendo historia, no sé por cuánto tiempo más, pero mientras un grupo se reúna para intentar construir su sentido de la historia, el mundo seguirá vivo y la obra de un tal Jesús no habrá sido en vano.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...