jueves, 28 de abril de 2011

La emergencia del espíritu

Según Philip Clayton, el espíritu, así en minúscula, es un producto de emergencia natural. La biología está organizada para que el espíritu surja en la naturaleza a partir de las especies sociales. El proceso sería más o menos así: del sustrato físico químico emerge un grado superior de complejidad que es la vida en tanto que capacidad de la materia para autorreplicarse. Este estrato básico es el primer peldaño hacia la consciencia. Seguidamente aparecen, por pura lógica interna de la evolución biológica, las especies que colaboran para mejor adaptarse al medio. De entre estas especies se seleccionan algunas que son capaces de crear grupos sociales y entre ellas las que generan individuos con conciencia. De aquí al ser humano es cuestión de un paso o un salto, dice Clayton, que se abona así a la teoría del salto cualitativo. Pero, ¿es esto así, es necesario un salto cualitativo para explicar la aparición de la autoconciencia? Creo que no, que un simple salto cuantitativo gradual lo explica y el propio Clayton nos da la pista para ello.

Hace unos años, los científicos J. Maynard Smith y Eörs Szathmàry, publicaron un libro magnífico en el que explican el proceso evolutivo en ocho pasos graduales. En Los ocho hitos de la evolución (Barcelona 2001) aportan las pruebas que llevan a la vida desde los orígenes hasta el hombre de la siguiente manera:

  1. El paso de moléculas libres o “replicantes” a poblaciones de “replicantes” encerradas en un mismo contenedor.
  2. Asociación de los “replicantes” en cromosomas.
  3. Cambio de composición de la molécula de la herencia, del ARN al ADN.
  4. Transición desde los organismo procariontes a los eucariontes (células con núcleo y orgánulos como las mitocóndrias).
  5. Paso de la reproducción asexual a la sexual.
  6. Transición del reino de los protistas (todos unicelulares y eucariontes) a los multicelulares.
  7. Transición de organismos solitarios a organismos coloniales que incluyen categorías de individuos no reproductores como las abejas.
  8. El paso de las sociedades de primates a las humanas.


Este último hito evolutivo es el que necesita alguna precisión ulterior. Cómo se llega desde los primates anteriores a las sociedades humanas donde el espíritu aparece en toda su extensión. Siguiendo a Michael Tomasello, del Instituto Max Planck, el hombre aparece por "sociogénesis" y esta tiene su base evolutiva en la aparición de la "teoría de la mente" en los grupos de primates anteriores. Para vivir en grupos sociales se requiere que el cerebro de cada individuo genera una idea de lo que los otros piensan, sienten y quieren, como medio de adptarse al ámbito social. Esta teoría de la mente del otro genera la percepción consciente de su existencia. Ahora bien, lo que añade ahora la investigación es que siendo anterior la teoría de la mente del otro, esta es la base sobre la que surge la teoría de la mente propia y de ser un mero individuo consciente de sus necesidades pasa a ser autoconsciente de su mismidad. Es decir, que la conciencia de ser sí mismo proviene de la conciencia del ser de los otros. La alteridad es previa evolutivamente a la mismidad. He aquí la piedra angular del edificio de la evolución biológica del espíritu. Una vez que entre los grupos sociales de primates empieza a surgir la coevolución del cerebro y el grupo, la aparición del homo sapiens sapiens, del hombre que sabe que sabe, es cuestión de tiempo. No hay nada de salto cualitativo u ontológico; ninguna intervención externa; ningún acto mágico o milagroso. Todo se produce por el desenvolvimiento del proceso evolutivo iniciado hace 13.700 m.a. tras el Big-bang.

Como vemos, hay un momento en la evolución en la que no sólo se produce una emergencia natural, sino que hay un proceso de retroalimentación entre las estructuras biológicas y las sociales y mentales. De un lado, las células se unen para formar organismos, los organismos generan una estructura para percibir el entorno y responder, el cerebro. En su máxima complejidad, el cerebro produce la mente en individuos insertos en grupos sociales. En la interacción social, la mente genera la conciencia del otro y la de sí. En último momento, la conciencia del otro y de sí producen la autoconciencia en relación con el grupo y el medio. Ahora estaríamos a las puertas del noveno hito de la evolución: la persistencia de la autoconciencia más allá de la materia. Esto es algo que en el cristianismo es cuestión de fe y que no deja de rondar las reflexiones de la humanidad desde los albores de la misma. Porque el espíritu es una realidad tan compleja que ha de tener su existencia propia. Otra cosa es el cómo.

lunes, 25 de abril de 2011

Guerra, drogas y cia.

Aunque estemos en Pascua, o precisamente por ello, las malas noticias no dejan de llegar. O mejor, habría que decir la confirmación de las malas noticias, porque esto es algo que todos sabíamos y que ahora ya no nos llamarán conspiranoicos por decirlo alto y claro: la CIA es la principal gestora de las drogas a nivel mundial. Esto se deduce de los 8.000 documentos secretos que el gobierno Federal de USA ha tenido que desclasificar por la ley conocida como Acta de Información Pública, un logro del movimiento por los derechos civiles en aquel ambiguo país. Según los papeles oficiales, la CIA financió y protegió la producción y venta de drogas en Afganistán y América Latina en los años ochenta y noventa. Del actual siglo no se dice nada porque hay que esperar a 2030 para que deban desclasificar los documentos. Entonces sabremos a ciencia cierta los crímenes que comenten hoy.
En los ochenta, USA financió a los talibanes, esos a los que hoy combate, con el dinero de la venta de la amapola para la producción de heroína. En América Latina lo hizo con la producción de coca y hachís, esta vez para financiar los grupos paramilitares, las acciones de sabotaje y los golpes de estado. Todas las atrocidades cometidas en América fueron financiadas con la producción de droga. En 2030 sabremos que la organización de la producción y venta de drogas en Colombia y la financiación de los grupos paramilitares, está dirigida por la CIA, hoy son sólo teorías paranoicas.
El ex agente federal Michael Rupert lo explica con toda claridad: el control de las drogas es un interés estratégico para Estados Unidos. No sólo se financian las actividades criminales de la potencia omnímoda que es, sino que se controla la población y se inyectan grandes cantidades de dinero líquido en el sistema financiero. Wall Street se encarga de hacer blanco el dinero proveniente de la droga y de derivarlo a los paraísos fiscales, donde tendrá un uso adecuado en el entramado criminal del capitalismo global. Por otro lado, la droga, convenientemente introducida en la población, disminuye el nivel de concienciación y de movilización. No es de extrañas que la droga aparezca siempre en los barrios y poblaciones más concienciadas. Un ejemplo de ello fue la España de la Tra(ns)ición. Los barrios más populosos y donde el movimiento contestatario era mayor, fueron los que sufrieron los estragos de la droga, mientras la juventud era anestesiada con la movida y otras drogas mentales.
La mayoría de los males de la humanidad están provocados por la avaricia y rapiña de aquellos a los que San Agustín llamaba Banda de ladrones, los imperios: quid sunt regan nisi magna latrocinia? O como lo expresaba el propio Tácito: los romanos, a robar, degollar y destruir llaman imperio, crean un desierto y lo llaman paz. Estos del nuevo Imperio Global Postmoderno, crean un erial y lo llaman civilización.

domingo, 24 de abril de 2011

Come, ama, reza... resucita.

Si la vida de Jesús se caracterizó por algo fue por sus comidas, hasta el punto de que el gesto de partir el pan y repartirlo quedó como su representación en la comunidad tras la ejecución y resurrección. Las primeras comunidades llevaron a cabo, día tras día, al atardecer, en la única comida de las clases subalternas de la sociedad imperial romana, aquello que Jesús hizo con su propia vida: darse, partirse y repartirse hasta no ser ya sino la comunidad de los que viven la resurrección. Las comidas podían significar la estructura opresora del imperio, pero también podían ser una realidad alternativa que daba cabida a todos los excluidos sociales. Las comidas de los primeros cristianos eran el medio subversivo de hacer caer al imperio. De ahí que esas comidas fuesen la acción de gracias agradable a Dios; ni el templo, ni los sacrificios, sino la comida compartida de los hermanos en Jesús, la Eucaristía.
Las comidas de Jesús, durante su vida, eran la expresión palpable de la salvación del Reino predicado. En el Reino, los pobres y excluidos pueden tener una vida digna porque ya no hay ninguna jerarquía ni élite que se apropie lo que Dios ha querido que sea para todos. En las comidas de Jesús con las multitudes, como vemos por dos veces en Mateo, todos quedan saciados al compartir lo que tienen. Muchos se sacian con poco, al contrario que las comidas de los poderosos, donde pocos no lleguen a estar saciados con tanto. Con Jesús, poco es suficiente; sin Jesús, mucho no es bastante. Por eso, las comunidades alternativas que forman los cristianos se califican por la comida diaria que se torna canto, rezo, diálogo y amor compartido, es decir, Eucaristía. Si tuviéramos que definirlo con palabras de hoy, en las comunidades cristianos se sigue la norma, come, ama, reza. De esta manera desaparecen los imperios, el mal es derrotado, la avaricia y la envidia no tienen razón de ser y la opresión y la riqueza pierden su fascinación. En las comunidades cristianas, ayer y hoy, los que seguimos a Jesús vivimos como resucitados en la comunidad. Es la comunidad de esperanza, confianza y amor la que nos permite regenerarnos como hombres nuevos para la vida plena, para la resurrección.

jueves, 21 de abril de 2011

Resistencia y sumisión

El título de este post alude al homónimo de un precioso libro de Dietrich Bonhoeffer en el que se recogen sus cartas desde la prisión nazi en la que sería ejecutado en 1945. Su compromiso cristiano le llevó a participar en la conspiración para asesinar a Hitler, lo cual no es entendido por muchos, puesto que supone una acción violenta para frenar otra de mayor calado. Pero la reflexión del teólogo evangélico es bastante consistente con el mundo en que vivía y él mismo no parecía participar del plan final, sino de la intención de socavar las fuerzas del régimen opresor nazi, o al menos atenuar las consecuencias. Al hilo de esto podemos leer el capítulo 5 de Mateo, sobre todo desde el versículo 21 hasta el final. Vemos cómo Jesús indica que los discípulos no deben resistir al mal, antes bien, deben ampliar, motu propio, las exigencias de ese malo. Estas palabras de Mateo han servido para crear y propagar una imagen distorsionada de Jesús y de sus seguidores, por una mala comprensión del contexto en el que son dichas. La resistencia de la que habla el evangelio es la resistencia violenta, incluso armada. Esa es contra la que Jesús previene, no contra cualquier tipo de resistencia. Al contrario, el sentido general de las expresiones tienen la misión de hacer prevalecer una resistencia activa no violenta.

Una resistencia violenta y armada está fuera de lugar, al ver de Jesús. Prima facie, porque los imperios tienen más armas y mejores, son los creadores de ellas y saben cómo usarlas. Por tanto, sería una temeridad su uso. Se trata de una cuestión, también, de estrategia. Pero, por otro lado, de producirse una ilusoria victoria, esta sería pírrica, pues se habría perdido lo que se buscaba: la creación de una sociedad donde el amor y la misericordia reinen. Las armas de los discípulos de Jesús deben ser muy diferentes de las del imperio. Son armas que permiten, al menos, no caer en la sumisión servil. Un ejemplo paradigmático de esto es el tan conocido como mal entendido dicho de poner la otra mejilla. Cuando se dice que se ponga la otra mejilla al recibir una bofetada, ha de saberse que la bofetada es un medio de sometimiento insultante que un superior propina a quien entiende como inferior. Éste no puede hacer otra cosa que recibirla, sin posibilidad de defenderse, a menos que quiera recibir un castigo mayor. Es el caso del amo y el esclavo, del rico y el pobre o del romano y el provinciano. Ningún esclavo, pobre o provinciano tenía defensa contra una bofetada. Con ella se buscaba su sumisión o, en caso de rebeldía, un castigo aún más denigrante. Lo que Jesús propone es poner la otra mejilla en actitud de dignidad, rechazando la humillación y la sumisión. Poner la otra mejilla era la única respuesta posible si se quería seguir con vida, pero podía ser una respuesta desde la dignidad. Aquí radica la estrategia de Jesús: no os humilléis, sed dignos, pero no seáis irresponsables.
Podríamos decir lo mismo de quien es obligado a andar una milla o a quien se le pide el manto. Estamos en relaciones de desigualdad clara. En el imperio romano, los habitantes de las zonas ocupadas debían hacer trabajos forzados para el mantenimiento de la red de calzadas o para las legiones. Este es el sentido de caminar una milla. Si el legionario me obliga a caminar una milla, yo camino dos. Este gesto deja descolocado al soldado y hace de la imposición una acción dignificada, no impuesta meramente. En el caso del manto, este era obligado dejarlo como prenda ante el tribunal que juzgaba un caso de deudas. Si te piden el manto y das la túnica te quedas sin nada y eso es una muestra de tu dignidad ante quien te lo quiere quitar todo. El pobre sólo posee su dignidad, si se la arrebatan pierde todo lo que tiene. La propuesta de Jesús es resistir y no someterse y de este modo ir creando las condiciones para construir grupos alternativos al orden inmoral que gobierna el mundo. Visto así, morir puede ser una forma, la definitiva, de resistencia activa no violenta. Él mismo fue capturado por delación, torturado bárbaramente, ejecutado en público y sometido al escarnio más lacerante. Pero todo esto lo hicieron con él porque él, en el fondo, se entregó a la muerte de la cruz para dar la última y definitiva lección de dignidad. "No me quitáis la vida, la entrego yo".

martes, 19 de abril de 2011

Un templo, dos templos, tres templos...

El nacimiento de los templos coincide históricamente con el desarrollo de las sociedades agrarias complejas, donde la división del trabajo y el surgimiento de una élite ociosa que se aprovecha del trabajo de la mayoría de la sociedad, permite dedicar valiosos recursos al mantenimiento de una casta dentro del grupo social dedicada al servicio de lo relativo a las tradiciones y el contacto con los muertos y los dioses. De este modo, surgen los sacerdotes y sacerdotisas, cuya función es tan vana como las realidades a las que sirven, pero tienen una encomienda por parte de la élite de la que surgen y a la que sirven: mantener el status quo social imperante. Con el nacimiento de los imperios, los templos cobrarán mayor importancia aún y las élites se alternarán en su control como medio de obtener prestigio social y mantener el patronazgo que ostentan. Los templos pasan a ser el símbolo de la opresión e injusticia del orden social imperante, así lo vemos en los templos del imperio romano, pero también en el templo de Jerusalén.
El templo de Jerusalén es una realidad que va en contra de las tradiciones veterotestamentarias más entroncadas con el Éxodo y los profetas. Dios no necesita ningún templo, excepto los corazones de los fieles, como tampoco necesita ningún rey, pues los reyes oprimen a los pueblos. Sin embargo, Israel se dotará de un rey y de un templo, como los pueblos vecinos. De esta manera pasará a ser como el resto de pueblos donde las élites oprimen al pueblo y utilizan el templo para la extracción de esta riqueza. Cuando Jesús entra en el templo de Jerusalén tiene palabras muy duras contra él. Expulsa a los mercaderes que ahí estaban negociando con las cosas sagradas. El templo era el símbolo de la perversión del judaísmo, el símbolo de que el pueblo ya no se parecía en nada a lo que Dios quiso tras sacar de Egipto a los esclavos y darles la Torá. Destruir el templo, aunque sea simbólicamente como hizo Jesús, era una necesidad para liberar al pueblo. Es evidente en los evangelios que Jesús realizó una destrucción simbólica del templo y esa fue la causa próxima de su condena. Las élites se asocian para eliminarlo y buscan cualquier treta para ello. Como no pueden acusarlo de blasfemia, lo acusan de aquello que los romanos más temen, ser rey. En el imperio romano sólo hay un rey, señor y jefe, el César. Cualquier otro debe ser eliminado en la cruz.
Por otro lado, en el imperio romano, los templos eran lugares para ejercer muchos de los actos públicos que se realizaban en una ciudad. En Éfeso estaba el templo de Artemisa, el Artemisión. En él se realizaba gran parte de la vida pública. Los habitantes de la ciudad hacían rogativas, realizaban promesas y cumplían con los exvotos. Al parecer, todos los que habían obtenido el favor de la diosa ofrecían dinero y otros vienes al templo, aunque también ofrecían la imagen de lo que habían obtenido, por ejemplo piernas y brazos de barro en señal de la curación. Era muy importante para la ciudad el culto a la diosa y si algún grupo no lo seguía podía arrastrar la ira de la diosa contra la ciudad. Era el caso de los cristianos, muy mal vistos por no participar en el culto. Pablo les anima a no comer de la carne de los ídolos, a no venerar las imágenes, a no participar en las procesiones, en definitiva, a no participar de la idolatría del imperio que servía como medio para imponer la injusticia y la barbarie de las élites contra la inmensa mayoría.
Esta era la verdadera razón por la que los cristianos eran tan mal vistos y perseguidos, no participaban de la piedad imperial, piedad que simbolizaba la estructura de pecado del imperio romano y en la que los cristianos no podían participar, pues su pertenencia social no era al imperio de Roma sino al de Dios. Según Pablo, los cristianos son ciudadanos del cielo, es decir, su ciudadanía, su pertenencia es al Reino de Dios y no al Reino del César.

¿De qué me suena a mí todo esto?

domingo, 17 de abril de 2011

El amargo sabor del cacao

En las últimas semanas hemos asistido a uno de los espectáculos más obscenos que imaginar se puedan. Hemos visto, cómo se ejecuta la hegemonía de los poderosos en un mundo que se resquebraja por sus coyunturas, si es que aún le quedaban. Mientras las potencias occidentales hacían alarde de su hipocresía, justificando la guerra en Libia con la misma excusa que en Irak: la protección de civiles, a los que ellos masacran con uranio empobrecido, y la eliminación de un sanguinario dictador, amigo que fue y sigue siendo para algunos; en Costa de Marfil apoyan al líder opositor que ganó las elecciones, por supuesto libres y democráticas tras décadas de dictadura y guerra civil. En su apoyo, han tomado partido por el que tenía la legitimidad democrática, pero ha resultado ser, en realidad, que han apoyado, como siempre, a quien defendía los intereses neocoloniales de las multinacionales. Sea por el motivo que sea, lo cierto es que Gbagbo, el presidente ahora detenido, tenía intención de nacionalizar la producción de cacao del país, el 40% de la producción mundial de este preciado fruto. De llevar a cabo esta medida, habría impedido la especulación financiera internacional con este alimento y habría controlado la distribución mundial. No entramos ahora en si esto lo haría para sus propios intereses, lo que es casi seguro, lo importante es que se ha atrevido a desafiar a las multinacionales y las potencias coloniales no van a permitir que nadie ponga en riesgo ese control oligopólico del cacao.
Hemos sabido que el yerno del presidente supuestamente electo, Ouattara, había realizado hace en julio pasado una operación financiera arriesgada. Anthony Ward, que así se llama el yernísimo, compró de una tacada en el mercado de futuros el 8% de la cosecha por recolectar y el 15% de las existencias mundiales, al precio de 1.000 millones de dólares. Esta operación le podría haber salido muy mal si su suegro no gana las elecciones, pero al ganarlas los beneficios está asegurados. Se trata de esperar a que suba el precio, pero he aquí que los hados del capitalismo siempre ayudan a los que se esfuerzan y arriesgan; una guerra viene a disparar el precio del cacao y ahora sus beneficios son cuantiosos.

A parte de las circunstancias, que siempre benefician a los poderosos, lo que hemos visto es el descarado apoyo de las ex colonias a sus empresas para que sigan controlando lo que siempre fue suyo. Costa de Marfil, país que podría tener un nivel de vida semejante a Europa con la simple y pura redistribución de la riqueza del cacao, se ve sometido al destino de todos los países ricos en recursos: la desolación de la guerra y las dictaduras impuestas por occidente. Mientras hay guerra, que nunca afecta a la producción del fruto, los habitantes del país se empobrecen y se convierten en mano de obra muy barata para recoger las bayas de cacao. Los grupos en litigio, subcontratistas de las multinacionales, se endeudan para comprar armas y pagan éstas con el cacao recolectado para las empresas que les financian, así se cierra el círculo y las potencias occidentales ganan y ganan, las bolsas especulan y especulan, los gobiernos mienten y mienten, las ONG se desesperan y desesperan y los pueblos mueren y mueren. Este es el amargo sabor del cacao.

Por cierto, hoy celebramos la "triunfal" entrada de Jesús en Jerusalén. Jesús, como los profetas del Antiguo Testamento, sabe cómo enseñar con gestos. Su parodia de las entradas triunfales de los generales romanos y sus lacayos, hizo furor y todavía hoy la repetimos con la misma intención de reírnos de los poderosos. Aunque muchos no saben nada de esto y no ponen las comillas al adjetivo, con lo que pierden la fuerza crítica, ácida y cómica del asunto. Por supuesto, también significa que el verdadero y único salvador de los hombres es Jesús, no el César y sus acólitos; que el verdadero y único Rey es él que se hizo uno de tantos hasta morir en la cruz, en la cruz que el César tenía reservada para los subversivos; que el verdadero y único Señor es el que se ha humillado y se ha hecho el último y servidor de todos, no los que ocupan los lugares de honor y se hacen llamar benefactores.

*Como se ve en la imgen, los niños, en Costa de Marfil, recogen cacao para poder ganarse la vida. El precio por su trabajo suele ser de poco más de un céntimo por cada diez kilogramos de cacao. Pueden llegar a recoger unos sesenta kilos en todo el día, con lo que pueden permitirse comprar una chocolatina y un trocito de pan, un comercio muy justo, al menos pueden disfrutar de su esfuerzo comiendo chocolate.

jueves, 14 de abril de 2011

Donde está tu dinero, allí está tu responsabilidad.


Desde hace tres años, como bien saben los lectores de este blog, se está produciendo un ataque especulativo sistemático contra las materias primas, especialmente contra los alimentos. Esto se debe a la necesidad de las entidades financieras de "recuperar" los millones expuestos en la burbuja de las subprime y del ladrillo. Se trata de una acción premeditada y concertada que, probablemente, partiera de la reunión del Club de bilderberg para analizar la crisis financiera. Dicho así, parece una especie de paranoia conspirativa, al menos es eso lo que los medios extienden entre la sociedad: cualquier explicación racional se torna patológica. Los medios nos dan su versión: los mercados son racionales y actúan en busca de la mejor inversión, de ahí que especulen. Nada dicen de que ha habido un proceso de ruptura del orden legal anterior que prohibía especular con alimentos y ahora hay una estrategia para enriquecerse a costa de ellos.

martes, 12 de abril de 2011

Evangelizar hoy

El término Evangelio significa Buena Noticia y aparece en el NT 76 veces de las que 12 son citas evangélicas y el resto pertenecen a la literatura paulina. El verbo evangelizar, dar una buena noticia, lo encontramos 54, la mitad de ellas en la obra de Lucas (Evangelio y Hechos) y el resto casi todas en la obra paulina. Estas cifras nos indican, de entrada, que tanto el sustantivo como el verbo han sido utilizados de forma progresiva en la tradición primitiva. Desde un primer momento en el que tiene una importancia relativa hasta el momento en el que pasa a designar la acción propia de la comunidad de seguidores de Jesús.

Parece claro que el uso del término evangelio nace del mismo Jesús. Si tenemos en cuenta cuál era el significado pagano del mismo y cómo él lo invierte, vemos que no podía ser una interpretación de la comunidad. En la época de Jesús en el Imperio Romano su significado estaba en relación con el culto al emperador. Flavio Josefo en su Guerra de los Judíos IV, 618, designa como euaggelion la exaltación al trono imperial de Vespasiano. En este entorno helenístico resulta familiar la vinculación del término con el ofrecimiento de sacrificios al emperador. Inscripciones helenísticas del siglo IV AEC muestran que los euaggelia poseen un significado salvífico, designando, no sólo el anuncio de la salvación que llega por la presencia del emperador sino también los mensajes de gozo por el acontecimiento salvífico. Euaggelia podían ser el nacimiento del hijo del emperador, la entronización del mismo o su visita a la región.

Este es el uso pagano del término que Jesús recoge pero al que le da un giro radical. Cuando él anuncia el evangelio lo está haciendo con una intención polémica insoslayable en la época. Jesús proclama la Buena Noticia de la inminente llegada del Reino de Dios para los pobres, los indigentes, los oprimidos. Evangelizar, para Jesús, es poner remedio al mal que los seres humanos viven, por tanto es lo opuesto a los evangelios del Imperio. Las supuestas buenas nuevas imperiales afectan al emperador, su familia y sus servidores, pero el pueblo pobre y sufriente no lo vive como buena noticia. En cambio Jesús levanta los ánimos de los sencillos diciéndoles que Dios mismo va a intervenir poniéndose de su parte al instaurar el Reino de Dios.

El Reino es el contenido concreto de la Buena Noticia. La Buena Noticia es que el Reino de Dios se acerca para los pobres, los que sufren, los que lloran, los que son perseguidos, mientras que para los ricos, hartos y satisfechos, esa noticia puede ser motivo de preocupación, ya que supone la subversión del orden de este mundo.

Tras la Pascua, los cristianos empezaron a identificar la Buena Noticia con Jesús mismo: Él es la Buena Noticia de parte de Dios para los hombres, y debieron entender que proclamar la Buena Noticia de Jesús como Hijo de Dios equivalía a negar deliberadamente la supuesta buena noticia del César o el Imperio. Nace la oposición entre los cristianos y el Imperio, no hay posibilidad de integración: aut Christus aut Caesar.

El discurso del monte en Mateo o del llano en Lucas son la prueba fehaciente y constante de esta dialéctica disyuntiva entre el Reino de Dios y el reino de este mundo, en concreto era el Imperio Romano. Sabemos que su núcleo es históricamente jesuano, pero también sabemos que ha habido una elaboración por parte de la comunidad con el fin de clarificar esa dialéctica que vivía frente al orden de este mundo.

Creemos que evangelizar, desde el NT y las comunidades cristianas primitivas, tiene el significado del anuncio de Cristo, Buena Noticia de Dios para los hombres como denuncia profética de la injusticia y como propuesta de un Nuevo Orden que se enfrenta dialécticamente al desorden del mundo.

Si evangelizar es anunciar a Cristo como la salvación del hombre y Cristo propone la Buena Noticia de la llegada del Reino de Dios de forma dialéctica frente al desorden de este mundo, ¿cómo debe situarse la Iglesia? Ella es, somos, la comunidad evangelizadora, pero esta tarea debe estar siempre en relación con el acontecimiento original de la salvación ofrecida por Jesús, es decir, la Iglesia debe establecer una hermenéutica del Evangelio en los tiempos actuales que le lleve a modificar todo aquello que le impida ser Buena Noticia.

Evangelizar hoy es interpretar la salvación aquí y ahora, lo que exige un aggiornamento, o puesta al día de la Iglesia. Evangelizar supone anunciar proféticacmente el Reino de Dios, de un lado, y reinterpretar la comunidad evangelizadora, de otro. Evangelizar no es sustituir el mundo y la cultura, no es crear una sociedad paralela a la actual. Evangelizar es enterrarse hasta pudrirse en el sementero del mundo, es compartir los gozos y las esperanzas de los pobres de hoy, es, en definitiva, «estar entre los hombres como el que sirve y da su vida por el rescate de muchos; sentirse hermanos en la búsqueda de todo auténtico valor humano; levantar muy alto entre los pueblos la insignia del abrazo universal», (Antonio López Baeza).


* Para Martín Gelabert, en respuesta a su hermoso post de hoy en su blog: http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-escandalo-de-defender-al-pobre.

sábado, 9 de abril de 2011

¿Esto es todo, amigos?


Ahora que el tercero de los PIGS ha caído, Portugal, solo queda Spain. Como muchos avisamos, era cuestión de tiempo. Se trata de la lógica propia del capital financiero internacional. La crisis de 2007 había afectado su tasa de ganancia y eso hacía que los carroñeros merodeaban a la caza de nuevas presas. En esas circunstancias, las presas fáciles y llenas de jugosa comida solo se encontraban en los países desarrollados. Buscar en los subdesarrollados era costoso y lento, los pobres no tienen suficiente carne para satisfacer su apetito. La solución la vieron pronto. Los países de la zona euro tienen una debilidad, su deuda soberana. La estrategia fue sencilla: primero había que conseguir que el Estado avalara toda la deuda que las filiales carroñeras, la banca de cada país, había contraído durante los años de orgía financiera; acto seguido había que conseguir que el Estado quisiera financiar con nueva deuda ese aval. Aquí era necesaria la presión de los partidos políticos, de los intereses bancarios, de la Unión Europea y del FMI. Conseguido esto, sólo restaba esperar a que la pieza, exangüe, se dejara devorar. Así sucedió con Grecia, después con Irlanda y ahora con Portugal.

En estos momentos, los mercados están salivando, a la espera de la fresca carne de la nueva presa; 80 mil millones no son nada despreciables. Con todo ese dinero puede reponer fuerzas para nuevas cacerías y esperar tiempos mejores, quizás cuando el propio euro pueda ser despedazado sin piedad. Hoy mismo hemos conocido que la deuda pública griega tendrá que ser reestructurada, porque Grecia es incapaz de seguir pagando la ayuda de sus socios, al 5,5%, y los intereses de la nueva deuda al 12%, mientras los carroñeros siguen obteniendo financiación al 1,25 del Banco Central Europeo para comprar su deuda al 12%. Al final se ha llegado a la solución que, tomada en su momento, habría resuelto el problema, reestructurar la deuda y hacer una quita, aunque mucho me temo que quita no habrá y los griegos seguirán pagando la factura de los negocios de sus bancos.

jueves, 7 de abril de 2011

¡Los cerdos, al mar!

Hay un episodio en el evangelio de Marcos (5, 1-20) que resume a la perfección la intención del escritor con su escrito. Nos cuenta que Jesús fue a la orilla de los gerasenos y al desembarcar llegó un hombre poseído por un espíritu inmundo llamado "Legión". Tras una breve lucha dialéctica, el exorcismo provoca que "Legión" tome posesión de una piara de 2.000 cerdos y caigan rodando todos hacia el mar, el de Galilea se entiende. Los porquerizos, atemorizados, piden a Jesús que se marche de allí; el hombre, liberado de la posesión, quiere seguirle, pero Jesús le dice que vaya al resto de la región a proclamarlo, a la Decápolis. Bien, esto es el resumen de los hechos, vamos con la interpretación. Lo primero es situar la escena. Gerasa se encontraba unos 55 km. al suroeste del Mar de Galilea, lejos de la costa por tanto, y pertenecía a un grupo de ciudades conocidas como Decápolis, diez ciudades en griego. Eran ciudades helenizadas y alejadas del mundo judío, pero con una mezcla étnica y religiosa. En tiempos de Jesús dependían de la provincia romana de Siria, pero en tiempos de Marcos, el escritor, fueron tomadas directamente bajo su control con presencia de dos legiones y tropas auxiliares, debido a la sublevación judía del 66-70. Vespasiano, en esta época, envió mil legionarios y tropas auxiliares y tomó Gerasa, según nos cuenta Josefo. Pasó a cuchillo a mil defensores, tomó al resto como esclavos y dejó la ciudad al pillaje de las tropas durante tres días.
Hay que notar que los evangelios se escriben con posterioridad a los hechos narrados, confundiéndose en ellos dos niveles, los hechos narrados y los hechos vividos por el narrador en el presente. De este modo, el relato de los cerdos que acaban en el mar, refleja una mezcla entre la acción histórica de Jesús relatada por Marcos y la propia vivencia del narrador. Así se explica esta narración. Vamos a descodificarla:
Las tropas romanas utilizaban los cerdos como medio de obtener alimento e ingresos, pero también como forma de someter a la población judía, para la que el cerdo es un animal prohibido. La existencia de los cerdos, que eran portados en los estandartes de las legiones, permitía someter la población y mantener una estructura económica y política de control de las poblaciones. Los habitantes de la zona no podían negarse a colaborar, cualquier disensión era castigada severamente, baste recordar lo que acababan de hacer con Gerasa. La población estaba aterrorizada, poseída por ese espíritu inmundo que es la concepción imperial de la existencia, una mezcla de miedo e inquietud que impide a los pueblos ser ellos mismos. Muchos de los habitantes acabarían perdiendo el control de sus actos y serían considerados endemoniados. La acción de Jesús en la orilla es de expulsión de los demonios que atenazan la región, como confirma el diálogo con el espíritu llamado "Legión". El espíritu le pide que no le expulse de la región y le deje estar en la piara, Jesús se lo concede, pero la piara sale huyendo y cae al mar. Estamos ante una lucha de liberación en la que las tropas romanas se marchan por donde vinieron y se llevan el modo de vida que imponen, la cría de cerdos.
El hombre, una vez liberado del terror a las legiones romanas, quiere seguirle, pero Jesús le pide que lleve el mensaje al resto de esa zona ocupada, la Decápolis. Por el contrario, los porquerizos, asustados previendo lo que el Imperio va a hacer, recuperar la zona, piden a Jesús que se marche, en ellos no ha desaparecido el miedo. El exorcismo de Jesús ha funcionado con una parte de la población, no con toda, pero basta esto para que empiece el Reino de Dios. Estas acciones de Jesús tienen la intención de hacer ver la fuerza con la que le Reino llega y se opone al reino de Satanás. La liberación de los cautivos debe ser, en primer lugar, espiritual, para que pueda extenderse al resto de las dimensiones humanas.
Marcos ha situado en su contexto histórico, levantamiento judío contra los romanos en el 66-70, lo que Jesús hizo en el año 29. La finalidad es idéntica: hacer presente el Reino que llega con poder y supone la reestructuración de un mundo dominado por el terror de los poderosos que oprimen a las naciones. ¡Los cerdos al mar!, podría muy bien ser el precedente de un texto encontrado en Cesarea marítima grabado en piedra, ¡los romanos al mar! y que coincide con todos los anhelos de liberación de los hombres de todos los tiempos que quieren vivir en fraternidad y armonía. En resumen, acabar con el imperio del mal, el mundo diabólico de la opresión, la sociedad satánica del egoísmo, la avaricia y el lucro, e instaurar el Reino de Dios, reino de amor, justicia, misericordia y gozo para los pobres, es decir, para todos.

* En la imagen, el teatro romano de Gerasa, con capacidad para 3.000 espectadores. Esto nos permite suponer que la ciudad llegó a tener 30.000 habitantes helenizados y romanizados, pero la zona circundante estaría compuesto de gentes de diversa procedencia, muchos de ellos semitas.

martes, 5 de abril de 2011

La vida en venta

Una de las consecuencias del paradigma socioeconómico actual es que todo pasa a ser mercancía. Todo es susceptible de ser comprado porque todo es susceptible de ser vendido. Una vez que los hombre son incapaces de generar por sí mismo sus medios de vida han de vender aquello que les constituye en tales para poder reproducir su existencia, mísera en ocasiones. Eso que les identifica como seres humanos es su trabajo, es decir, su espíritu puesto en relación con el medio natural y social que le rodea. Ese espíritu humano, trasunto del divino, queda así cosificado en un objeto externo a él que se le opone como algo ajeno y que no le pertenece, algo que ha de vender a cambio de dinero. El dinero, nuevo dios que controla la vida de los hombres, pasa a ser la medida del valor de lo humano, confundiendo valor y precio, cuestión de necedad supina, como dijo Machado.
El ser humano, y en consecuencia todo aquello que lo constituye como tal, no puede ser una mercancía, por definición. Ni la tierra, ni el aire, ni el agua, ni los alimentos, nada que sea constitutivo de la humanidad puede ser reducido a mercancía, sin embargo así es y eso está provocando la mayor catástrofe humana de la historia. Como medio de obtener los ingresos perdidos, fondos de inversión, de pensiones y entidades financieras están dedicándose a la especulación con las materias primas, especialmente con los alimentos, por la sencilla razón de que son un valor seguro. Si compras los derechos de todos los cereales del mundo en la bolsa, puedes esperar a que suban de precio, porque todos querrán comprar más tarde o más temprano. A esto se une el que el 70% de la producción mundial de cereal está en manos de tres multinacionales: Syngenta, Cargill y Dupont. Esto supone un oligopolio que determina el precio en origen y que controla el suministro. Por si faltara algo, entre el 10 y el 15% de la producción mundial de cereal se está dedicando a la producción de biocombustibles. Todo esto sumado nos pone ante un verdadero crimen silencioso. Millones de seres humanos están muriendo por falta de alimentos y otros muchos pasan a engrosar las filas de los famélicos cada día. La ONU ha dado la voz de alarma ante la posibilidad de que en tres años estemos en 3.000 millones de hambrientos. Sin embargo, nadie toma la decisión definitiva de prohibir la especulación con alimentos y tipificarla como un delito contra la humanidad.
Muchos se preguntan y me preguntan cuál es la causa de que nadie haga nada y sólo me queda decir que esto es una política organizada para acabar con los pobres como medio de reducir la población mundial y, de paso, disponer de una enorme reserva de trabajadores dispuestos a vender barato su fuerza laboral. Tampoco hay que olvidar el efecto disuasorio que esta situación produce en la mayoría: cuando las barbas de tu vecino veas cortar... La vida, la sagrada vida, está en venta y algunos no dejan de amasarla en cuentas bancarias, porque, hay que decirlo, las riquezas acumuladas no son sino vidas destruidas y cosificadas en dinero, ad maiorem divitiae gloriam.

sábado, 2 de abril de 2011

Sueños y pesadillas

La modernidad nació con grandes sueños de libertad para los hombres. A hombros de la Razón creyeron que sus ansias de libertad, justicia y fraternidad universales se cumplirían de forma cabal. Pero el sueño de aquella Razón produjo monstruos, como puntualmente imaginó Goya. Fueron muchos los desastres de la guerra, y muchas las barbaridades cometidas en nombre de una endiosada Razón. El sueño se tornó pesadilla para la gran mayoría de la humanidad. Basta repasar el siglo XIX en el proceso colonizador. Konrad dejó testimonio doloroso de la barbarie racional de occidente en su intento por enriquecerse con el trabajo de otros. El siglo XX, por su parte, es el testigo de cargo más importante para enjuiciar una modernidad que desarrolló en su seno el modelo económico y social del que ella era el epifenómeno ideológico: el capitalismo. La guerra de los 30 años de este siglo, 1914-1945, incluida la mal llamada civil española, será el punto de inflexión de todas las barbaridades que algunos pueden llegar a cometer por ostentar la hegemonía sobre el resto. La Razón práctica se pondrá a trabajar duramente para conseguir el exterminio racional de una parte de la población y la creación de un sistema capaz de organizar el expolio global. Lo hicieron los nazis y los fascistas, pero los vencedores no tuvieron remordimientos en utilizar esos avances científicos. Ejemplo eximio de ello es la utilización encubierta que hicieron los servicios secretos estadounidenses de la sabiduría acumulada por los torturadores nazis. Hoy es de sobra conocido que estos fueron los que entrenaron a las fuerzas de seguridad de los regímenes dictatoriales latinoamericanos impuestos por la CIA, Central de Inteligencia Asesina.

Después de 1945 hemos vivido en estado constante de guerra. La Tercera Guerra Mundial concluyó con la victoria de Occidente contra las hordas orientales soviéticas. Fue una guerra fría con muchas bajas morales en el mundo entero y con el resultado final de un mundo poscolonial donde las multinacionales generaban la riqueza mediante el expolio constante de los países subdesarrollados. Concluida esta guerra, comenzó la Cuarta Guerra Mundial, en la que estamos inmersos. Una guerra caracterizada por la ruptura de las reglas normales de lo que siempre fue una guerra. Una guerra que tiene varios escenarios. En primer lugar el mediático, porque es necesario convencer a los propios y desalentar a los ajenos; seguidamente el virtual, una guerra de desgaste que produce una irrealidad subyugante; por último, el real, donde se aniquila al enemigo, se secuestra y tortura y se intimida al mundo entero. De todos estos escenarios, el más efectivo es el que tiene efectos sobre el imaginario colectivo. Esto se consigue mediante los medios de información, controlados en general, y el ideario paradigmático del sistema, que hace creer a todos que nada puede ser cambiado, transformado, modificado.

Por fin, los sueños se han convertido en pesadillas, y las peores son aquellas que más se parecen a nuestros sueños. Soñamos en un mundo justo y solidario, pero cuando se nos propone fielmente cómo conseguirlo, no lo queremos, porque supondría modificar la realidad, realidad a la que nos hemos acostumbrado demasiado como para querer cambiarla. Soñamos con una fraternidad universal, pero cuando está al alcance de la mano sentirnos hermanos todos, entonces surgen los recelos ante el gozo del otro, siempre mejor y más intenso que el propio. Ante este miedo a los sueños, el sistema nos propone los suyos: sociedad tecnificada donde el trabajo casi ha desaparecido y lo que queda al hombre es gozar infinitamente. El modelo es el parque temático y el objetivo construir en la tierra un lugar de felicidad constante y progresiva basada en la satisfacción de necesidades cada vez más numerosas y refinadas. Pero, para lograr este sueño hay que obtener los recursos y aquí es donde viene el abrupto fin del sueño y el comienzo de la pesadilla real.

Fukushima, El Congo, Irak, Somalia, Honduras, Haití, Nigeria, Chad, Sudán, Guinea Ecuatorial, Afganistán, Pakistán, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Uganda, Burundi, Ruanda, Chile, Argentina, Uruguay, Granada, Panamá, Vietnam, Camboya, Thailandia, Timor, Libia...
Bienvenidos al desierto de lo real.
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