lunes, 28 de junio de 2010

A la espera de un milagro

Llevo algunos días observando los acontecimientos para ver si el milagro se produce, pero nada, nunca hay milagros, ni siquiera los viernes. Qué le vamos a hacer, la realidad es así de tozuda. Los líderes mundiales reunidos en Toronto (ciudad que permite un gracioso juego de palabras) han acordado que no se puede poner una tasa a las transacciones financieras ni a los bancos, que tampoco se pueden poder normas que limiten la circulación del capital y que los responsables del sector financiero serán capaces de regularse ellos solitos. Claro que así expuesto sí que suena a milagro. Porque ahora sólo un milagro puede evitar que el mundo caiga en una quiebra brutal de la economía real que se lleve por delante los ingresos de miles de millones de seres humanos. No hace falta ser profeta para prever los acontecimientos: si los que controlan los capitales financieros no tienen incentivos para frenar las especulaciones, seguirán haciéndolo y llevarán la economía hacia burbujas cada vez mayores. La última burbuja que inflaron, muy inteligentemente por su parte, fue la de la deuda pública. Primero consiguieron que los estados financiaran la quiebra de las sociedades de inversión para, acto seguido, comprar con el dinero donado la misma deuda que los estados emitieron para rescatar a los bancos. Una vez que tenían la deuda, especularon contra ella con el fin de obtener más ganancias y de llevar a los estados al borde de la quiebra. Para ello, se escenificó la quiebra de Grecia y la posible de España. Una vez convencida la opinión pública de las nefastas consecuencias de la deuda pública, se exige a los países que la reduzcan, pero para ello no se toman las medidas lógicas: aumento de impuestos de los capitales y recorte de las prebendas privadas, sino que se exige y consigue una "desconstrucción" del estado social que lleva más de cincuenta años construyéndose en Europa.
La próxima burbuja es la de las quiebras sistémicas de los estados. La única forma que tiene el capital especulativo de elevar su tasa de ganancia es destruir, se trata de un capital, como todo capital, vampiro: no tiene vida propia y ha de vivir de la vida de otros. Hay dos formas de destruir. Una mediante la guerra, y ya hay muchas en el mundo que permiten generar ganancias con la destrucción; otra mediante la especulación contra los estados. El siguiente paso es intentar destruir los estados con el fin de sacarles la máxima riqueza posible.
Ahora mismo hay seis grupos de "capital riesgo" que están tomando posiciones contra los estados europeos. La única forma de frenarlos habría sido aprobar leyes que impidan la especulación, como por ejemplo, algo tan simple como prohibir la compra en descubierto de deuda pública o poner una tasa a las transacciones de capital. Pero ni para algo tan simple y que salvaría la economía real, se han puesto de acuerdo.
Estas reuniones de los líderes mundiales muestran a las claras que no son sino títeres en manos del Capital y que es éste el que gobierna el mundo. Creo que las personas de bien deberían dejar de creer en los milagros y empezar a creer en las revoluciones, porque ya sólo una revolución del sistema social y económico nos puede salvar de una catástrofe inminente. Se trata de que no nos dejemos engatusar por los cantos de sirena que nos llaman al conformismo y a la aceptación de todas las medidas que nos están imponiendo como si fuesen inevitables, algo así como fenómenos de la naturaleza. No seamos tan to(ro)ntos como nos hacen creer.

viernes, 25 de junio de 2010

La nube del no-saber blanqueada

Una de las figuras literarias que pueden ser utilizados con mesura para conseguir un efecto en el lector es el oxímoron: combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido. Con esto, el escritor puede ampliar el lenguaje con el fin de cumplir su objetivo que no es otro que expresar la realidad. Hoy sucede algo así, pero con la misma realidad, es la propia vida la que se está convirtiendo en un oxímoron. Dicho de otra manera, la realidad es a la vez aguda (oxys) y roma (moron), afilada y estúpida. Podemos verlo, por seguir con el post The final countdown, en lo que sucede con las arenas bituminosas de Canadá. En una extensión como Andalucía se están extrayendo las arenas bituminosas de las que se extrae petróleo después de un laborioso proceso de refinamiento. Para su extracción hay que talar los bosques y quitar la primera capa de tierra fértil con el fin de llegar a las arenas que contienen el precioso elemento. Grandes maquinarias de miles de toneladas de peso se encargan de arrancar estas tierras y transportarlas hasta los lugares de refinado. Una vez allí hay que utilizar cinco litros de agua por cada kilo de producto a refinar y todos los lodos van a parar a los ríos y al mar. La contaminación se extiende al hielo y a la nieve, por lo que estos adquieren el color propio del oro negro, mientras que las arenas bituminosas se convierte en petróleo listo para su uso. El proyecto incluye extraer todas las arenas y, con posterioridad reponer los bosques, dentro de 75 años. Como diría el otro, para entonces todos calvos. Mientras lo que tenemos es contaminación y destrucción del medio marino que limita con el lugar.
Por otro lado, nos encontramos con el problema, ya acuciante, del calentamiento del planeta producido por el cambio climático, cambio que sólo niegan los cegados por intereses y los necios. Algunos, más avispados, prefieren reconocerlo, pero de forma que nada cambie. Bill Gates, por ejemplo, está financiando un proyecto que, en sí mismo, supone el reconocimiento de nuestra impotencia. Se trata de inyectar agua de mar en las nubes para blanquearlas, consiguiendo con esto que las nubes oceánicas reflejen más luz solar y así enfriar el planeta (ver la imagen). Puede parecer una locura, pero no nos equivoquemos, es una barbaridad. Si fuera sólo una locura no pasaría de ser un gasto inútil, el problema es que esto se está preparando y cuando se realize no sabemos cuales serán las consecuencias. El proyecto de blanqueamiento de nubes es la respuesta al oscurecimiento del hielo y la nieve de Canadá. Como se ve, vivimos en una época de donde la misma realidad es un oxímoron, una blanca oscuridad. Ojalá y fuese una oscura claridad, o mejor, una nube del no-saber, pero sin blanquear.

miércoles, 23 de junio de 2010

El mal en estado puro

He comentado en varias ocasiones que una de las razones que me llevó al estudio de la teología fue intentar dar respuesta a la lacerante pregunta por el mal. Tendría yo unos 13 años cuando se produjeron las hambrunas africanas y las imágenes que entonces podíamos contemplar en televisión hirieron mi incipiente alma escrutadora de lo real. Por aquel entonces no había en mí nada que pudiera llamarse fe, ni tampoco ateísmo; vivía en una familia en la que las cuestiones religiosas quedaban al margen y solamente los actos sociales asociados a la religión eran vividos con una cierta indolencia. Pero en pocos años se despertó en mí un fuerte ateísmo amasado con ciertas lecturas y la imposibilidad de creer en un Dios bueno ante las imágenes brutales que nos llegaban casi a diario. Recuerdo muy bien los cuerpos famélicos, pero también los relatos de torturas en Latinoamérica y las masacres producidas en Asia. Junto a esto, el conocimiento de la existencia de estructuras globales que producían el mal, como la comisión Trilateral, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, apuntalaron mi radicalidad crítica y negadora. Tuvieron que pasar muchos años hasta llegar a una fe crítica y madura, y algunos más para que aquello pudiera expresarse de forma cabal y articulada. Los frutos de todo esto han sido los dos libros que hasta ahora he publicado, dos libros que tienen una causa y fuente común: mi necesidad de explicarme el mal en un mundo creado bueno. Sí, ese es el motor de todo mi pensamiento. Haga lo que haga y escriba lo que escriba, siempre escribo sobre el problema del mal. Como decía Jean Guitton, un autor sólo escribe una cosa en su vida; esta es "mi cosa": el problema del mal.
Han sido muchos los autores que se han enfrentado a este problema, al que algunos llaman misterio, pero los que sin duda han sobresalido en su exposición han sido los literatos. Son muchas las páginas que Dostoievski dedicó a esto en sus grandes obras, pero él sólo veía el mal como una expresión de la depravación del alma humana cuando ésta ha sido seducida y se ha inclinado hacia lo malo. También Tolstoi se enfrenta al problema y da una respuesta completamente diferente: es la falta de educación y disciplina la que nos lleva al mal. Estos dos autores rusos representan para mí las dos únicas posturas válidas en esta cuestión: de un lado el hombre es bueno pero se ve inclinado y seducido por el mal, por lo que sólo la oración y la ascesis pueden remediar el mal; por el otro, el hombre nace en estado de neutralidad axiológica y es la vida la que le puede llevar al mal, por ello debe ser la educación y la moral la que deben guiar al hombre para no caer en el mal. Por mi parte, asumo que el hombre no nace axiológicamente neutro, sino que su bondad es natural, como nos dice el primatólogo Frans de Waal; ahora bien, el entorno social, la cultura y la educación pueden hacer de la humanidad un infierno o un paraíso, de ahí la necesidad de una organización para el bien y no para el mal. Estoy convencido que el estado "natural" del hombre es de una bondad irrflexiva porque no hay más ventaja en el mal que en el bien, pero también creo que si las estructuras sociales no son las adecuadas, el hombre puede degenerar y caer en el peor de los males, el mal en estado puro.
George Bataille ha asociado su nombre en literatura con el del Mal. Sus reflexiones con ocasión de grandes autores que se enfrentan al problema del mal como Baudelaire, Sade, Kafka o Genet ocupan las mejores páginas literarias sobre el tema. En su obra "La literatura y el Mal", en la página 12 de la edición de Nortesur, nos dice que no podemos considerar como representativas del mal las acciones que tienen como finalidad un beneficio, un bien material. Sería el sadismo el único mal verdadero, nos dice, porque en él no se busca un beneficio sino el gozo con la destrucción de la víctima: "el mal puro es sólo si el asesino, dejando a un lado la ventaja material, goza con haber matado". Es decir, que el único mal, el mal en estado puro, el mal verdadero (nótese la contraditio in terminis) es aquel que goza consigo mismo, con su propia realización y no aquel que es realizado con una finalidad distinta. Hay aquí dos cuestiones muy interesantes que hay que subrayar. La primera es la sintonía entre un autor que nada tiene de creyente y la posición católica más genuina: el mal es el ensimismamiento del amor, el amor sui como aversión a Dios. El sádico, que es el único malo, queda encerrado en su propio amor y esto lo convierte en el mayor egoísta que sólo puede gozar dañando a los otros. Este amor depravado vendría a ser el correlato antitético del amor a Dios y a los demás como pura alteridad, como el salir de uno mismo. El mal no sería otra cosa que el Amor mal dirigido que acaba por destruirlo todo. De la misma manera que Dios creó por Amor y por Amor se entregó a los hombres, el solipsismo y la autoclausura generan el mal. No hay dos principios, uno del Bien y otra del Mal, sino que sólo existe el Amor, amor que se entrega, amor kenótico, y amor que se encierra sobre sí mismo.
La segunda cuestión que quiero subrayar y que es la que lleva el tema hacia mis posiciones, es que si el único mal verdadero es el que se ejerce libre de cualquier interés, entonces el mal no existe. No hay ningún mal que esté libre de interés sino que todos los males se ejercen para obtener algún beneficio, material o de cualquier otro tipo. Pongamos por caso las torturas realizadas en países en conflicto. Si las tropas estadounidenses torturan a los presos en Irak, no lo hacen por el gozo ante la contemplación del sufrimiento de la víctima, sino que lo hacen para infundir terror en la población y disuadirla. Es posible que los que se encargan de la tortura disfruten con su acción, pero en el fondo es una acción vicaria y su responsabilidad es limitada; podríamos decir que no es un mal en estado puro sino un mal subcontratado. Por tanto, si la única definición de Mal puro es la que da Bataille, hemos de concluir que ese Mal no existe.

domingo, 20 de junio de 2010

¿Jabulani para quién?

El actual mundial de Sudáfrica, como todos los mundiales y eventos deportivos, tiene una cara oculta y ocultada que conviene hacer patente. Aunque sí es cierto que algunos medios están informando, pero no aquí en España. En Inglaterra ha sido el Daily Telegraph el que ha destapado la infraestructura de este evento. En Pakistán trabajan cientos de personas cosiendo este balón sideral que Adidas ha bautizado como Jabulani, que en Zulú significa celebración, y que le está reportando enormes beneficios. En los talleres donde se cose, los trabajadores tienen jornadas de 12 horas diarias en las que pueden llegar, con suerte, a coser 5 balones, por lo que reciben unos 90 euros al mes como máximo. Con este dinero, muy al contrario de lo que muchos piensan, apenas se puede sobrevivir, como es el caso de una familia donde marido y mujer cosen Jabulanis, y eso no da para que sus hijas estudien.
El International Labor Rights informa de que ese dinero no es suficiente para una vida digna y que en último término, que este balón se esté cosiendo con mano de obra adulta no deja de ser una excepción debida al foco internacional puesto sobre ello. Lo habitual es el trabajo infantil en todos los países asiáticos donde se concentra la producción mundial de material deportivo. Las multinacionales del deporte tienen asegurada una mano de obra abundante y obediente. Cuando se producen eventos como los de Thailandia de las últimas semanas, ya se encarga el ejército de evitar posibles pérdidas a las empresas extranjeras. Ningún cambio político puede poner en peligro el sacrosanto beneficio empresarial.
Ahora mismo hay en el mundo 500 millones de niños trabajando en lugar de hacer lo propio de su edad: jugar e ir al colegio. Y mientras estos 500 millones de niños trabajan para apenas poder sobrevivir, otros 500 millones de adultos están en paro. Una simple cuenta permite ver que si los niños no trabajaran, esa labor sería suplida por los adultos, por ello hay que preguntar algo tan simple como por qué no sucede esto. Creo que la respuesta es evidente para cualquiera que no tenga podrida la capacidad de juicio por tanta mentira como nos invade: de un lado se necesita un ejército en reserva que mantenga bajos los salarios y los derechos, mientras por otro lado, la mano de obra infantil es la más beneficiosa para las empresas multinacionales. Un gran crimen que se comete con el consentimiento de todos los organismos internacionales y con nuestra misma colaboración. La pregunta que debemos hacernos es para quién es este mundial Jabulani, una celebración. Excuso la respuesta.

viernes, 18 de junio de 2010

¡Estad alerta!

Es muy curioso ver cómo los sabios doctores de la economía internacional son capaces de diagnosticar la enfermedad con cierto grado de corrección y, acto seguido, plantear recetas que nada tienen que ver con el diagnóstico. Es evidente que la crisis es del sector financiero y que de ahí se pasó a la economía productiva por una falta de financiación. Se dijo por activa y por pasiva que fueron los excesos en los productos derivados de la banca de inversión y la falta de regulación por parte de los que debían haber supervisado el sector. Sin embargo, en lugar de tomar las medidas exigidas por tal diagnóstico, a saber: mayor control de los movimientos financieros y prohibición de la especulación, lo que hacen es exigir que los estados reduzcan su déficit para pagar la deuda convenientemente socializada. Además, aprovechando la circunstancia y como nunca está demás, o como decimos por aquí, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se ordena, porque ha sido una orden, la reducción del gasto público y la eliminación de parte de los derechos sociales y laborales que tantos decenios ha costado conseguir.
La verdad es que la crisis va a resultar un negocio redondo para el Capital: de un lado consigue enjugar su deuda acumulada por años de especulación y mala gestión, y por otro logra eliminar las trabas que las reglamentaciones de los estados ponían a la tasa de ganancia del Capital. Lo han pensado bien y han visto, no sé si el Club de Bilderberg, el de Roma, el de Montevideo, la Trilateral o la madre que los parió, que la única manera de aumentar la tasa de ganancia, única forma de que el capitalismo no quiebre, es eliminar el estado de bienestar de los países industrializados. Y lo están consiguiendo, además con la anuencia de las víctimas, porque los trabajadores han interiorizado el discurso hegemónico que les dice que ellos han sido los responsables y casi culpables de la crisis, por comprar tanto y pedir tantos préstamos. Nada de esto es cierto, el sistema capitalista cuenta con la seducción del consumismo y con todas las técnicas publicitarias para incitar al mismo, pero habría que decir que una simple decisión política, como la de elevar los tipos de interés o la de dificultar los préstamos, habría bastado para evitar esta orgía consumista de los últimos años. Pero esa orgía era necesaria para justificar tanto la especulación como la creación artificial de riqueza que algunos amasaron obscenamente. Ahora todos deben pagar y sentirse culpables por lo realizado.

La tajada más jugosa que el Capital va a obtener de esta crisis es la derrota de los movimientos sociales que se fraguaron en lucha desigual durante los años de la postguerra; se trata de dar el golpe de gracia a la contestación al sistema y ser, no el único modelo, sino el modelo de vida a seguir por todos, sin alternativa posible, no ya real. No sabe el Capital que este es su canto del cisne y que su muerte está a las puertas, que el cambio de época se está gestando y que la quiebra de este mundo ya es imparable. No creo en ningún deus ex machina que venga a solucionar esto, ni creyente ni ateo, ni espiritual ni material, pero cada vez se suman más signos de los tiempos que nos dicen, que barruntan un tiempo nuevo, un tiempo donde la heroicidad llamará a los corazón valerosos a tomar posturas radicales. Estamos en el umbral de una nueva era, no sabemos lo que tardará en comenzar, pero va a ser necesario que todos estemos dispuestos y bien alerta, porque el momento llegará como un ladrón en la noche y puede cogernos durmiendo. ¡Estad alerta!

martes, 15 de junio de 2010

"¡Es la economía, estúpidos!"

Perdón por el título, pero no lo digo yo, fue James Carville el que acuñó la frase que da título a este post y que sirvió para que Bill Clinton ganara sus primeras elecciones en el año 1992. Entonces se trataba de convencer a la gente que se lo jugaba todo en la cuestión económica y se debería llevar a cabo un cambio en los patrones de comportamiento. Efectivamente, su victoria electoral fue el aldabonazo de salida de lo que conocemos como neoliberalismo económico. El capital financiero empezó a gobernar la economía entera y los responsables de Wall Street se convirtieron en los amos del mundo. Fue tan simple como hacerle creer a la gente que su bienestar dependía de que esos tipos de la bolsa tuvieran carta blanca para hacer cuanto quisieran; nace el capitalismo popular, porque las responsabilidades se extienden a la gente normal. Desde entonces, las pensiones, las cuentas corrientes y hasta las vacaciones de la mayoría de los habitantes del mundo enriquecido dependen de que a los brockers les vaya bien. Y ahí está el problema. Si mi jubilación depende de que desplumemos a Grecia, pues que se hunda Grecia; pero lo más gracioso es que quizás la jubilación de un español dependa de que desplumen a España y seguramente no lo sabe, o peor, lo sabe y le importa un bledo. Lo hemos visto con el problema del escape de petróleo en el Golfo de México: BP ha lanzado una fuerte campaña para convencer a tantos británicos cuya pensión futura depende de las inversiones de su fondo de pensiones en BP. Si la empresa hace frente a las responsabilidades económicas que se le exigen, entonces las pensiones de muchos británicos se verán fuertemente reducidas. Y así podríamos seguir poniendo ejemplos tan sangrantes como el Congo: las pensiones de mucha gente dependen de que allí no haya paz y siga explotándose el Coltán como hasta ahora, a sangre y fuego.

No, la economía no es eso, la economía es la organización del modo de vida del hombre y la previsión futura de su existencia. El economista y premio Nobel de economía alternativo, Manfred Max-Neef, lo explica con los siguientes cinco puntos (
pinchar aquí para ver conferencia):
1- La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
2- El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.
3- El crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no requiere necesariamente de crecimiento.
4- Ninguna economía es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas.
5- La economía es un subsistema de un sistema mayor que es finito, la bioesfera y por lo tanto, el crecimiento permanente es imposible.

Si estos cinco puntos se tuvieran presentes siempre, la economía sería una ciencia al servicio de la humanidad y no un instrumento para que los desalmados de las finanzas engorden sus cuentas corrientes mientras el planeta entero se va por el retrete.

domingo, 13 de junio de 2010

The final countdown

El fin de semana anterior me fortaba los ojos leyendo la prensa, pues no podía salir de mi asombro: en un periódico regional de muy amplia tirada se informaba de una realidad que hace poco estaba oculta en blogs y webs "disidentes". La información detallaba cómo Europa paga 150 millones de euros a diversos países africanos para poder pescar impunemente en sus aguas. Y no sólo decía esto, iba más allá, denunciaba que esa pesca la realizaban buques de arrastre, en su mayoría españoles, que son capaces de esquilmar los mares y no dejar nada para los pescadores tradicionales africanos. Pero aún se atrevía el periodista a insinuar que ese dinero que se paga va destinado a la corrupción pura y dura y que tras el pago, los países no pueden negarse a nada de nada.
Mi sorpresa era que esta información pudiera aflorar en un periódico "serio", normalmente dejan este tipo de noticias para que las prediquen los pesados de los ecologistas o algún que otro "chalao" que tenga algún blog, y no miro a nadie. En fin, que pensé que algo está cambiando y que realmente empieza a verse la luz al final del túnel, al menos la luz informativa. Este mismo sábado, en Documentos tv, el magnífico programa de televisión que ha perdido algo de mordiente crítica tras el abandono de Pedro Erquicia, emitía un documental muy útil para comprender porqué se agotarán los mares antes de 2050: "Sushi global". No se trata de ninguna exageración, sino de la pura y simple constatación de los hechos brutos, diría que brutales, de la pesca masiva de las especies más suculentas para la cocina internacional. El famoso pescado crudo japonés ha puesto contra las cuerdas al atún rojo y a otras especies semejantes que se consumen sin ningún miramiento en los múltiples restarantes para pijos por el mundo entero.

Los caladeros mundiales han sido saqueados por uno pocos cientos de barcos, muchos españoles, que se comportan como verdaderos piratas globales al amaparo de los ejércitos de los países enriquecidos y de las políticas aplicadas por Japón y la Unión Europea, principalmente. No se trata de que la población mundial requiera esa pesca masiva para poder alimentarse dignamente, porque 1250 millones de seres humanos, muchos de ellos vecinos de los caladeros, ni huelen ese pescado mientras mueren de hambre, y por otro lado, ese pescado va a parar a los platos más exquisitos de los gourmets más renombrados para hacer desconstrucción culinaria. Vaya usted a saber si lo que necesitamos es más bien una desconstrucción en sálvese la parte para que nos demos cuenta de la barbarie de este modelo de vida en que estamos embarcados.

El final de la cuenta atrás está por llegar y ya no se podrá hacer nada para recuperar los océanos. El equilibrio es mucho más sutil de lo que creemos y cualquier modificación, por pequeña que sea, puede ser fatídica. Podríamos hablar de las arenas bituminosas de Canada, pero lo dejamos para otra sesión, baste por hoy lo anunciado.

viernes, 11 de junio de 2010

"Terrorismo humanitario"


En alguna otra ocasión hemos comentado en este espacio que el pecado que no puede ser perdonado, el pecado contra el Espíritu Santo, lo es porque se trata de "con-fundir", en sentido literal, el mal y el bien; o dicho de otra manera, llamar mal al bien y viceversa. Cuando esto se hace, la posibilidad del perdón queda impedida por esencia. Si el pecador no es capaz de ver su pecado, difícil será que pida el perdón y se le otorgue. Pero es que, además, es el peor de los males que pueden dominar a un individuo y a una sociedad. Si este mal domina a un individuo, su acción estará conducida por la mera casualidad o gobernada por fuerzas ajenas a él; si domina a una sociedad, lo más probable es que termine como la Alemania nazi o la postmodernidad agonizante.


Me hacía estas reflexiones a propósito de la llamada "flotilla de la libertad" que intentaba llevar ayuda al mayor campo de concentración de la historia, Gaza. Este pequeña isla de tierra palestina vive rodeada por Israel, Egipto y el Mar Mediterráneo. Sus habitantes no pueden salir, ni entrar nada que Israel, con la colaboración de Egipto, permita. Estrictamente hablando es un inmenso campo de concentración de una población sufrida, perseguida y masacrada constantemente por la mayor fuerza militar que se haya conocido jamás. Porque al poder militar de Israel se une la inmensa ayuda del Amigo Americano. Sobre Gaza se han realizado en los últimos años los experimentos con drones, aviones teledirigidos, que han permitido perfeccionar esta tecnología hasta el punto de ser completamente fiable. Aviones de este tipo son utilizados para: vigilar, grabar, seleccionar, asesinar e intimidar a la población. Todo ello se realiza con la anuencia de la comunidad internacional y con el visto bueno de la ONU.

martes, 8 de junio de 2010

"A quien tiene le será dado"

"A quien tiene le será dado"
Estas palabras del Libro de la Sabiduría se hacen cada día más ciertas en aquellos que vivimos de la fe en el hombre y en la bondad esencial del mundo que nos rodea. No podemos sino admirarnos ante la grandeza de un universo que contiene la brizna más sutil de toda la creación: el ser humano. Los hombres somos la parte más débil de todo lo que existe; somos cual pluma que vaga a impulsos del viento; somos como una hoja caída de otoño, frágil e inconsútil, sometida a la tiranía de los meteoros. Sin embargo, esta caña cascada, este pabilo vacilante, tiene contenido todo el valor del universo. Cada ser humano es el resumen de toda la creación; cada niño que viene a este mundo recapitula en él el universo entero; cada persona que muere se lleva con ella a la naturaleza completa: somos, en nuestra nada inconmensurable, un microcosmos en plenitud.
Conocer a un ser humano es conocerlos a todos y conocer un alma es conocer el universo, por eso, en cada ser humano, en cada alma, está contenida la creación entera y con ella el mismo Creador. Los hombres somos relatos de Dios, decía Schillebeeckx. Es como si Dios, eternamente sentado al rededor de una hoguera no dejara de contar historias (¿Vais entendiendo?). O, en palabras de Silvio Rodríguez, es un "narrador errante". Cada uno de los hombres y mujeres que somos, venimos como de una crepitación universal del fuego del amor eterno que arde desde la misma explosión inicial. Me gusta ver el Big-bang como un fuego ante el que Dios se cuenta las miriadas de historias posibles: nosotros somos sus crepitaciones y sus anhelos. Por eso, por eso mismo, siempre veo en mis alumnos, especialmente a los más jóvenes, a los del Sagrado Corazón de Jesús (qué hermoso nombre, ¿verdad?) de Alcantarilla, como relatos especiales del Contador Universal de historias. Son relatos de Dios y son, para mí, regalos de Dios. Sus conciencias se muestran como nómadas en busca de una luz que saben que está ahí. Las chispas de sus ojos me lo demuestran y el agredecimiento se vuelve una constante acción de gracias. Gracias al Gran Contador de historias que mira fijamente el cripitar del fuego eterno de los siglos; gracias a tantos seres humanos que han ejercido la acción vicaria de la peternidad/maternidad; gracias a un mundo que ha puesto ante mí a tantos seres humanos con la altísima responsabilidad de conducirlos a la verdad de ser ellos mismos.

Ahora que se acaba el curso y que esta promoción se gradúa, me embarga cierta emoción. Con estos que ahora se marchan he aprendido a ser mejor profesor y mejor persona. Ellos me han enseñado que merece la pena arriesgar lo imposible por dar siempre un poco más de verdad y de luz en estos tiempos de tanta oscuridad. Me han enseñado que siempre hay que buscar nuevos caminos para ser nosotros mismos. Gracias a todos vosotros, los alumnos de 4º de ESO que este año os marcháis y con los que tanto he vivido como profesor. Ya sabéis que siempre seguiremos contando historias al rededor del fuego sagrado de la búsqueda eterna. Que vuestro camino sea un llevar las chispas sagradas por el mundo y esparcir cuanto habéis atesorado.
Ya sabéis que no se os echará de menos, pero no os olvidaré... Nos vemos el día del Juicio.

sábado, 5 de junio de 2010

El Tercer Ángel

"Y el tercer ángel tocó la trompeta... Y la tercera parte de las aguas fue vuelta Ajenjo; y muchos hombres murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas". Apocalipsis 8, 10-11.

Estas palabras tomadas del libro del Apocalipsis, libro cuyo significado es revelación, parecen hacerse cada día realidad. No se trata, por supuesto, de hacer una interpretación literal del texto sagrado, ni siquiera cuando se escribió tenía ese significado; pero sí parece que aquello que a finales del siglo I fue cierto, a saber, que la masacre del Imperio Romano contra todo lo que se opusiera a su poder tenía consecuencias cósmicas, hoy, siglo XXI, vuelve a ser cierto. La necesidad que tiene este modelo social de obtener cada vez más recursos de la naturaleza, está poniendo al planeta al borde del cataclismo. Podríamos hacer una relación muy amplia, pero nos centramos en la catástrofe que está aconteciendo en el Golfo de México.
En el Golfo de México se han realizado prospecciones petrolíferas a grandes profundidades, prospecciones que no contaban con las medidas de seguridad suficientes, y el pasado mes de abril aconteció lo que algunos temían desde hace tiempo: el pozo colapsó y el crudo empezó a manar desde el fondo llenando todo el mar. Desde el principio la petrolera ocultó la magnitud de la catástrofe, y únicamente la presión de distintos grupos consiguió que se monitoreara la fuga. Fruto de ello son las imágenes que pueden verse en directo gracias a la web de la PBS, televisión pública estadounidense. Hemos enlazado las imágenes que pueden verse en la barra lateral. Las catorce cámaras emiten 24 horas al día. Hay que pensar que a 1500 metros de profundidad la presión es enorme y la fuerza con la que se aprecia que sale el petróleo, si estuviera en superficie, sería mucho mayor, tanto como para alcanzar más de cien metros de altura la fuente del líquido letal.
Justo debajo, esta televisión, ha colocado un contador que nos da la dimensión del desastre. Medido en galones, tenemos un contador en directo de la pérdida. Son ya más de 22 millones de galones (los más pesimistas contabilizan 195 millones), que multiplicados por 4 nos da la cantidad en litros. Este dato es la media de las diferentes estimaciones realizadas, lo que quiere decir que podría ser mucho mayor. Sea como fuere, ya es el mayor desastre petrolero de la historia, el problema es que la cosa no quedará aquí. La propia empresa reconoce que no puede sellar completamente la fuga y que quedará una pérdida del 10% de la actual durante varios meses. Si hacemos cuentas veremos que es muy probable la pérdida completa de vida en el mar Caribe, así como la fuga hacia el océano Atlántico, con el riesgo añadido de que las corrientes oceánicas dispersen el crudo por todo el planeta, haciendo verdad las apocalípticas palabras citadas arriba.
Esto no ha sido fruto de la mala suerte, sino una "necesidad" de los tiempos en que vivimos. La sociedad actual está enferma y esa enfermedad es la causa de estos males. He de decir, con el corazón encogido, que veremos cosas peores. Debemos ir preparándonos, preparar a nuestros hijos, pregonar a los cuatro vientos, a tiempo y a destiempo, que esto se acaba. No podemos seguir así, esta maravillosa tierra que Dios nos ha regalado como medio para hacernos hermanos está gimiendo. Los que creemos en la vida, los que creemos en el amor, los que creemos en Dios, hemos de convertirnos en portavoces, en profetas de esta tierra en peligro. Ya no sirven escusas, ni esconder la cabeza, ni esperar a que otros hagan algo; ha llegado el momento de las consecuencias y cada uno deberá asumir su responsabilidad. Como digo en ocasiones a mis alumnos, ha llegado la era de Kant, de asumir cada cual el mundo como si él fuera el salvador del mismo. ¿Qué hacer? En primer lugar, abandonar el consumismo, reducir nuestro modo de vida al mínimo posible; en segundo lugar, buscar toda la información posible y unirnos en la causa común de cambiar el mundo; por último, intentar sumar a otros a esto. Si tenemos responsabilidades docentes cargamos con un plus de responsabilidad, pero en cualquier labor podemos hacer algo, se trata de que nadie se esconda.

viernes, 4 de junio de 2010

De entrevistas y otras historias

Resulta que me entrevistaron para la cadena autonómica de televisión, 7 Región de Murcia. La entrevista duró aproximadamente veinte minutos, pero lo que emitieron fue de poco más de un minuto. Es natural que corten y peguen, pero me hubiera gustado que al menos aparecieran mis palabras más centrales sobre el libro. Incluso les di algún titular, como que Jesús no es un aerolito ni un supermán, sino un hombre capaz de asumir su vida desde la entrega a las víctimas de este mundo. Pero claro, la redactora utilizó las palabras que más le gustaron para incluirlas en la información. Soy consciente de que un minuto en televisión vale mucho y que no puedo quejarme, al fin y al cabo es una publicidad gratuita, pero me hubiera gustado preparar ese minuto. Si han de conocer mi libro por un minuto, al menos quiero poder elegir cómo lo harán.

En el diario La Opinión me pasó un poco lo mismo (pinchar para leer), lo que sucede es que al entrecomillar mis declaraciones me las atribuye tal cual y esas declaraciones estoy seguro que no las hice de esa manera. Recoge un poco el aire de lo hablado, pero no lo que yo quería expresar. Aún así quedó una entrevista muy decente.

Me tomo esto como los peajes a pagar por dar a conocer mi obra. Vosotros mismos opinaréis.



jueves, 3 de junio de 2010

El club de los ricos

Hace ya más de medio siglo que nació este exclusivo club de sinvergüenzas unidos sin fronteras y sin moral, el Club de Bilderberg. Fue un tocayo mío el que lo inició, el rey Bernardo de Holanda en 1954, en el hotel Bildelberg, de ahí el nombre. En principio se trataba de reunir a las personalidades más importantes en occidente del mundo de la banca, la industria y la política. Su intención manifiesta era discutir sobre el futuro de los países occidentales, pero en realidad lo que hacían era marcar las líneas fundamentales de la política que se llevarían a cabo durante el años siguiente. En los últimos decenios este club se ha reunido justo antes que el G8 (antes G7) y sus decisiones han marcado la agenda política y económica mundial. Es notorio que los allí reunidos forman parte de la élite mundial y que todos juntos amasan más de la mitad de la riqueza sustraída al planeta. Tanto secretismo en sus reuniones no se debe a que se dediquen a jugar a las cartas. Allí se habla del futuro de la humanidad, son el verdadero gobierno del mundo, pero en la sombra. Nadie los ha elegido, nadie les puede censurar, pero ellos son los que deciden quién gobierna y cómo lo hace. Si este año se reunen en España no es por casulidad. También se reunieron aquí durante la transición y siempre eligen el país con una intencionalidad claramente política. España es hoy el tablaro donde se juega la política financiera global. Si el asunto español sale bien, tendrán asegurados sus ingresos durante mucho tiempo.

Dicen las malas lenguas que nadie es presidente sin su asentimiento. Así, estuvieron en las reuniones del club antes de ser presidentes Bill Clinton, Tony Blair, Felipe González y otros más. Podríamos argumentar que el mundo está en sus manos y allí se decidirá lo que suceda en los próximos meses, sería menester que alguien pudiera sacar la información que allí se produzca, entre otras cosas por aquello de la democracia. Seguramente la vida y la muerte de millones de seres humanos dependa de las decisiones que allí se tomen. Bien sabemos que el aumento del precio de los cereales se tomó en este club y que de esa decisión dependió el incremento en 250 millones del número de hambrientos. Al que escribe le resuenan los versículos del profeta: "Ay de aquellos que maquinan iniquidades y piensan en cómo quitar el pan de mi pueblo". Más les valdrían, digo yo, que se encajaran una piedra de molino al cuello y se arrojaran al mar, y si no es posible esto que los detengan y les obliguen a confesar sus crímenes.

martes, 1 de junio de 2010

Lo peor está por llegar

Todos los analistas serios en el ámbito de la economía, no los que se dedican a pregonar milongas por los medios, avisan que el problema grave de España no está en la deuda pública sino en la privada, que alcanza el 225% del PIB, mientras la pública apenas supera el 60%. Dado por sentado esto, hay que preguntarse el motivo por el que debe ser el estado el que cargue con esa deuda privada. En primer lugar deberían ser los bancos. No podemos olvidar, cosa que se ha hecho con excesiva rapidez, que han sido los movimientos especulativos bancarios los que nos han puesto en una situación muy difícil. Hasta hace dos años España tenía superávit, pero la necesidad de inyectar 120.000 millones de euros en el sistema bancario llevó al estado a un déficit del 11.5%, el 90% del cual son ayudas a la banca. Siendo esto así no entendemos porqué deben ser los trabajadores y pensionistas los que deben apretarse el cinturon. Como han hecho en otros países, deberían ser los bancos mediante impuestos quienes lo hagan.
Pero vayamos a la madre del cordero del problema por llegar. En los últimos quince años se ha incentivado desde el estado un sistemático endeudamiento privado, alentado por bajas tasas de interés y la desregulación del mercado hipotecario. Son muchos los que ampliaban hipoteca para adquirir productos de lujo o financiarse vacaciones sin poder hacerlo. Además, las hipotecas se otorgaban sin ningún criterio, únicamente con la garantía de una firma. La población ha sido muy mal educada y muchos han sacado tajada del asunto: los bancos en primer lugar, el estado por los impuestos, y también los que han vivido a todo tren sin pensar en las consecuencias. Ahora llega el momento de pagar la factura, pero se le hace pagar en gran medida a aquellos que no se beneficiaron de la barra libre en que se había convertido la economía. Es justo que se paguen las deudas, pero lo es que lo hagan los que las contrajeron y no los que no pudieron o no quisieron entrar en la fiesta.

La deuda privada, impagable para España y por tanto incobrable para los bancos internacionales, será convertida en pública, como se ha hecho ya con la deuda bancaria, y tras esto habrá que aplicar nuevas medidas de recorte del gasto, hasta que el estado social sea inviable, que es a lo que vamos. Lo que está hoy en riesgo es el modelo europeo de sociedad, no sólo un modelo económico fracasado. Habrá que estar alerta para ver por donde siguen los acontecimientos, pero mucho me temo que pintan bastos y hemos de estar preparados para que la justicia reluzca en el futuro.
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