sábado, 27 de febrero de 2010

Crisis pedagógica

Hoy se me ha venido el mundo encima, he sido consciente de mi incompetencia e ineptitud como profesor. ¡Oh, cómo admiro a esos docentes capaces de motivar a sus alumnos! Lo hacen tan fácil que hacen más patente mi propia ineptitud. Cómo motivan a los alumnos, consiguiendo que todos participen en las actividades propuestas, siendo estas además adecuadas a sus necesidades. Cómo logran llegar a todos y cada uno, personalizando su enseñanza. Cómo logran de sus alumnos, hasta de los más pequeños, que capten el misterio que envuelve lo real y penetren la profundidad del pozo interior de cada cuál. Me siento incapaz de motivar ni lo más mínimo y estoy planteándome dimitir como docente porque, yo sólo consigo en ocasiones encontrar la forma adecuada al grupo, las palabras idóneas y los recursos precisos. Me siento frustrado porque ninguno de mis alumnos ha conseguido escuchar una gota de rocío que se desliza por el pétalo de una rosa, ni tampoco ha conseguido ver el sonido de la interioridad, ni ha llegado a interpretar un cuadro de Rouaux, ni tampoco ha llegado a oír el rayo matutino que entra por la ventana y se refleja en los ojos candorosos de un compañero.
Cómo admiro la fuerza pedagógica de la interioridad que pasa por encima de que los alumnos sean más de treinta por aula, que no se arredra ante la expectativa de cinco horas lectivas diarias, que no le amedrantan ni la atención a la diversidad ni la adaptación curricular, ni los proyectos de calidad, ni los padres hipertitulados, ni los alumnos desmotivados, ni las carencias organizativas, y que todos los días comienza la tarea como si de un nuevo y único día se tratara. Estos tales docentes deberían poner todo su saber al alcance de los ineptos que no somos capaces de llegar hasta su altura vocacional, estando a nuestra disposición 24 horas al día. Propongo la creación de un "teléfono de la esperanza pedagógica" para que podamos recurrir a ellos cada vez que nos surjan dudas, cada vez que nos sentimos vencidos por el cansancio, cada vez que la desilusión ahogue nuestros esfuerzos. Con su saber y disposición, seguro que los alumnos llegan a conocerse a sí mismos, que los padres respetan nuestro trabajo y que la administración nos trata como docentes de verdad.


*Dedicado a mis sufridos compañeros del Sagrado Corazón

jueves, 25 de febrero de 2010

El lenguaje de los elefantes

Que los animales tengan un lenguaje no es nada extraño para nadie hoy día. Todos podemos comprobar que los animales que nos rodean se comunican mediante un sistema de gestos, sonidos y movimientos que les permite poner en común con otros sus necesidades o deseos. Otra cosa distinta es si ese lenguaje es un mero reflejo comportamental o hay intencionalidad precisa a la hora de la emisión lingüística. Investigaciones procedentes de Estados Unidos, concretamente del zoológico de San Diego, vienen a confirmar que en los elefantes esto es así. Hasta ahora se sabía que los elefantes tienen una estructura grupal muy fuerte y que se comunican mediante sonidos de baja frecuencia imperceptibles para el oído humano. Los científicos del zoológico han conseguido captar estos sonidos y, lo más importante, asociarlos a significados intencionales precisos. Han aplicado un micrófono sensible a la baja frecuencia y un GPS en cada hembra del grupo, de esta manera se podían combinar los datos y obtener resultados interesantes. Por ejemplo, poseen un determinado sonido para informar al resto de hembras de la inminencia del parto. Cuando las hembras reciben la comunicación, se acercan a proteger a la parturienta.
Hasta ahora sabíamos que los elefantes poseen una gran memoria; también sabíamos que son una de las tres especies capaces de reconocerse en un espejo, es decir, que hay en ellos algo así como un núcleo de conciencia; lo que ahora se añade a este elenco es que existe la posibilidad de que posean un lenguaje elaborado. Este dato es congruente con todo lo que sabemos sobre los elefantes. Ya hemos referido en otro post el caso de una elefanta que perdió a su madre y que todos los años, más o menos en la misma fecha de la pérdida, se acerca al lugar donde ahora sólo queda la calavera de su madre, y hace un gesto con la pata que parece una caricia.

Los que tratan con elefantes saben que en ellos se dan sentimientos que nosotros asociamos con estados de conciencia superiores. Los elefantes son capaces de añorar, de sentir compasión y hasta de dar su vida por salvar a otros, incluso a sus cuidadores humanos. Junto con los delfines y Chimpancés, son capaces de articular grupos estructurados de colaboración, haciendo uso de las mismas herramientas que los grupos humanos. La diferencia estriba en las limitaciones fisiológicas de cada especie y en el grado de desarrollo evolutivo. No hay una diferencia esencial entre lo que podemos estudiar en grupos de delfines, primates o humanos. Somos todos miembros de una única especie: los seres vivos. Hijos de un proceso que nos ha traído hasta aquí y que nos permite a los humanos ser los seres vivos capaces de realizar la investigación sobre otros. Nosotros somos más conscientes de nuestra realidad; estamos más dotados para la comprensión y el análisis; pero no somos seres netamente diferentes del resto de seres vivos. Esta comunión entre todo lo existente, comunión postulada por las grandes tradiciones orientales y por los místicos de todas las religiones, ha venido a ser confirmada también por la ciencia.

El lenguaje de los elefantes bien podría ser una metáfora de nuestra percepción autista de la realidad viva: por el hecho de no percibirla creemos que no existe. Las cosas son independientemente de nuestra percepción de ellas. Hay una realidad óntica que permanece más allá de nuestros juicios sobre ella, y esta realidad óntica es única para todos los seres vivos, no hay dos realidades paralelas ni superpuestas ni complementarias, como afirma nuestra patológica conciencia dualista. Los animales hablan, el mundo habla, pero nosotros no somos capaces de percibir su lenguaje.

martes, 23 de febrero de 2010

Más mentiras: 2084.

El último acto de latrocinio informativo ha sido cometido con Níger. Si alguien ha seguido la información ofrecida por los distintos medios de comunicación, sean estos escritos, radiados o televisados; sean de derecha, de izquierda, de centro o de su madre; la sensación que ha sacado de estas noticias es que Níger es un país típico africano, donde se siguen los golpes de estado y los militares se disputan el poder para repartirse el acceso a los recursos naturales y ver quién los vende al mejor postor internacional. Con ser en parte cierto este relato, no responde a la realidad de los hechos. Me he visto sorprendido escuchando en TVE que el actual presidente de Níger llegó al gobierno dando un golpe de estado y que los actuales golpistas lo han destituido por no respetar la constitución. Esto, así dicho, además de ser falso, es un dislate lógico, pero como ya hemos aceptado que se puede derrocar a un gobierno legítimo, como el de Honduras, mediante un golpe de estado, cualquier cosa puede ser aceptada, incluso que se restituya un orden constitucional mediante la abolición de ese mismo orden.
Lo que nos han contado es falso y además tendencioso. Cualquier búsqueda de información en internet permite saber que el presidente Tandja llegó al gobierno en 1999 y fue reelegido en dos ocasiones más democráticamente. Ni dio golpe de estado ni está por imposición de la fuerza, al menos no más que cualquier otro presidente elegido mediante los criterios occidentales. Sí es cierto que quería modificar la constitución para la reelección ilimitada, pero lo quería hacer como Zelaya en Honduras, mediante referendo popular, y ya se sabe que en democracia tiene la última palabra el pueblo. Los militares que han dado el golpe de estado han truncado el orden constitucional y de paso han resituado a Níger en la línea que llevaba antes del presidente destituido, a saber, dejar que Francia y USA sigan apropiándose de los recursos del país: petróleo y uranio. Casualmente, Tandja había firmado acuerdos con China para la explotación de los recursos petroleros en detrimento de las potencias occidentales. Esta y no otra es la causa del golpe de estado. También resulta importante el hecho de que el gobierno destituido realizara una política que puede ser considerada como "social", al menos más social que la habida hasta 1999.
Los medios de comunicación occidentales han orquestado una campaña de mentiras para legitimar ese golpe de estado que las potencias coloniales se han apresurado a reconocer.
Y suma y sigue. Ya hemos perdido la cuenta de la desinformación organizada en la que vivimos. No falta mucho para que Nosotros de Zamiatin sea más una realidad que una ficción. Imagino que algún buen narrador está escribiendo 2084.

sábado, 20 de febrero de 2010

El cuerpo real de la salvación

Con ocasión de la muerte de mi abuela hice una reflexión cargada de emoción sobre el cuerpo como lugar de salvación. Allí decía que el cuerpo era el resto donde quedaba la presencia de una ausencia, la huella del ser que se ha sido y que debe ser cuidado aunque ya no nos permita la relación. Ahora que vuelvo a impartir la eclesiología he tenido que volver a reflexionar sobre la Iglesia, Cuerpo de Cristo. El principal escollo para entender hoy esta imagen magnífica referida a la Iglesia, estriba en el significado de las palabras. Por poner un ejemplo, el término substancia no tiene hoy la profundidad de significado que en la filosofía medieval y aún la antigua. Hoy substancia es lo que nos queda tras cocer el jamón, ayer substancia era lo que permanecía en las cosas y les daba su ser. De ahí que se hable de transustanciación para referirse al acto por el que las especies, el pan y el vino, pasan a ser cuerpo y sangre de Cristo. Ahora bien, no se trata de un acto mágico por el que unas palabras convierten el pan y el vino en cuerpo y sangre, sino que es un acto sacramental por el que el pan y el vino son el cuerpo y la sangre. No desaparece la realidad física sino que se transforma, en el lenguaje aristotélico significa que cambia la forma, no así la materia que permanece. Por eso podemos hablar con toda tranquilidad de cuerpo eucarístico real de Cristo, porque no confudimos lo real con lo meramente físico. Basta con un poco de formación filosófica para entender esto.

Ahora bien, referido a la Iglesia, la palabra cuerpo tiene un valor importante que se pierde en algunas de las explicaciones que se dan al respecto. Cuerpo no designa meramente una entidad biológica, sino que de forma directa designa una estructura orgánicamente construida. Así hablamos del "cuerpo de bomberos" y no queremos referirnos a la realidad biológica del conjunto de los bomberos, sino a que forma una unidad orgánicamente estructurada para conseguir un fin. De la misma manera hablamos del cuerpo (utilizamos mejor el étimo latino corpus) legal, para referirnos al conjunto organizado de leyes. Cuando aplicamos el término cuerpo para referirnos a la Iglesia, lo acompañamos del complemento de Cristo precisamente porque es una estructura orgánicamente construida para obtener un fin: ser la presencia temporal del cuerpo glorioso de Cristo.

Es necesario saber que no siempre se llamó a la Iglesia cuerpo místico de Cristo, sino que fue Jaime de Viterbo en 1300 el que modificó la relación terminológica entre la Iglesia y la Eucaristía. Durante el primer milenio de la Iglesia, ésta era denominada Cuerpo real (verum) de Cristo, mientras que la Eucaristía se designaba como Cuerpo místico de Cristo. A partir del segundo milenio fue cuando se cambiaron los términos y el adjetivo místico se aplicó a la Iglesia, mientras real se reservó para la Eucaristía. Esto llevó a ciertos peligros, porque identificar una sustancia concreta con la realidad de Cristo puede degenerar en una conciencia mágica que está muy lejos de lo sacramental. Aunque el cambio era comprensible, dado que la Iglesia real y visible poco se parecía al cuerpo real de Cristo, luego había de ser cuerpo místico.

La Iglesia es cuerpo de Cristo porque es la continuación temporal del cuerpo real de Cristo. En esta definición no identificamos real con físico sino que ampliamos la conceptualización a su sentido etimológico: real es lo que tiene res, cosa, substancia, permanencia. La Iglesia tiene como fin el mismo que tuvo Jesús en su vida, muerte y resurrección: la construcción del Reino de Dios hic et nunc, a cualquier coste.
*La imagen tiene algo de prefiguración del cuerpo de la salvación.

jueves, 18 de febrero de 2010

El hombre "obsceno" postmoderno

Al hilo de la celebración de la feria ARCO, recupero unas reflexiones que he publicado en algún artículo sobre la postmodernidad en relación a la obscenidad del hombre postmoderno. Entiendo el término obscenidad en un sentido casi etimológico: lo que está fuera de escena. De esta manera, y de la mano de Baudrillard, veníamos a prefigurar hace unos años esto que vemos cada vez más claro hoy día: que el hombre está siendo sacado de sí mismo hacia una nada que lo borra de la escena del mundo.

El universo doméstico ha sido convertido en el universo total y las grandes estructuras humanas reducidas al ámbito de lo pequeño, concreto, local. El cuerpo humano, el medio natural y el mismo tiempo tienden a desaparecer de la mano de los media y la publicidad[1]. El espacio público es monopolizado de modo que no es un espectáculo en el sentido tradicional, sino que se torna el lugar donde vivir por excelencia. Mientras, el espacio privado deja de ser un secreto para convertirse en el espectáculo por excelencia. Lo que tenemos como resultado es una obscenidad global «donde los procesos más íntimos de nuestra vida se convierten en el terreno virtual del que se alimentan los medios de comunicación».
La ruptura de los órdenes privado y público, es más, la confusión de ambos, nos lleva a la pérdida de la alienación del sujeto. En la modernidad el sujeto era alienado en la misma diferenciación de espacios –virtudes públicas, vicios privados–, pero en la postmodernidad, la confusión de espacios lleva a la desaparición de la alienación y la consiguiente futilidad de una lucha por romperla. Lo que realmente se da es la obscenidad que empieza cuando no hay espectáculo, cuando todo se vuelve transparente y visible de inmediato, cuando todo queda expuesto a la luz de la comunicación y la información, de modo que «ya no formamos parte del drama de la alienación; vivimos en el éxtasis de la comunicación». Este éxtasis obsceno de información y comunicación lleva a la pornografización del ámbito social. Todo es pornografía, no solo sexual, que en internet ocupa el cincuenta por ciento de los webs, sino también informacional, comunicativa y social. No es la obscenidad tradicional de lo oculto, reprimido o prohibido; se trata de la obscenidad de lo visible, de lo que se ha hecho transparente y no puede contener secreto alguno.
El hombre obsceno postmoderno queda sometido a los estímulos informacionales que le suscitan los media, y no es capaz ni de salir de la situación estimúlica ni de responder a ella cabalmente, con ello queda expuesto a una ruptura de su ser íntimo y de lo más propio de esta intimidad: los afectos. Nada hay que enraíce al hombre postmoderno, puesto que todos y cada uno de los afectos que configuran su ser han sido arrancados para colocar en su lugar las más burdas pasiones. Es un caso que cualquiera puede comprobar, cada vez cuesta más que las personas se sienten serenamente a contemplar, apreciar el arte, la naturaleza, o reflexionar concienzudamente. Los que tenemos responsabilidades docentes somos muy conscientes de esta situación. No se da por casualidad sino debido a que el espíritu humano está siendo sustituido paulatinamente por una maraña de pulsiones que no pueden ser manejadas por unos seres humanos a los que se ha quitado el objetivo y la guía vital. De lo que se trata es de satisfacer los deseos lo más rápida e intensamente posible.

El hombre obsceno postmoderno es una creación concienzuda de este mundo globalizado donde los únicos intereses son los del mercado. El arte no va más allá de la mercantilización misma y ha perdido la capacidad de ser vehículo de humanización, como tristemente vemos en la instalación que Murcia aporta a ARCO.

[1] Jean Baudrillard, «El éxtasis de la comunicación», en Hal Foster (Ed.), La postmodernidad, Kairós, Barcelona, 2002, 190.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¡A por los cerdos!

Ya habíamos advertido de que no se puede pactar con los tiburones financieros de los Hedge Funds, más conocidos como Fondos Buitre. Estos sistemas de inversión sólo atienden a la maximización del beneficio, sin importarles ninguna de las consecuencias que sus actos puedan tener para otros. Es de ingenuos afirmar que los sistemas de inversión globales puedan tener criterios éticos, y mucho menos que los puedan redescubrir, como si alguna vez hubieran sido morales. No, no se puede pactar con ellos; sólo entienden el idioma del látigo, no hay posibilidad de convencerles de que no se lleven nuestra riqueza y así ha sucedido. En las últimas semanas hemos asistido a un plan perfectamente orquestado para que estos buitres, ligados a intereses estadounidenses y británicos, se llevaran por la cara el 10% de la riqueza de la Unión Europea, ¡en una sola semana! Lo explico paso a paso.
En la jerga de esta gentuza hay un grito de guerra en los últimos meses que es ¡a por los cerdos! Hay que saber que en inglés cerdos se dice PIGS, y esta palabra es el acrónimo con el que entre los brokers anglosajones se conoce a los cuatro países más débiles de la Unión Europea: Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain en inglés). Por tanto, lo que quieren decir con este insulto es que estos países están cargados de dinero y son presas fáciles. Irán cayendo uno a uno, o bien se pueden obtener beneficios a costa del euro, la moneda común.
Una vez que determinaron la presa, orquestaron el plan: durante varias semanas fueron cogiendo posiciones sobre el euro, adquiriendo moneda contra el dólar lentamente, de modo que no se revaluara el euro en demasía. Cuando el cambio llegó a 1,5 dólares por euro, empezaron a vender. Al disponer de grandes altavoces mediáticos, convencieron al resto de inversores de que Europa era débil y que había que vender moneda contra el dólar. De esta manera consiguieron vender sus euros a 1,5 hasta que han bajado a 1,37. Ahora se trata de comprar poco a poco y hacer caja. Al final de la operación han ganado limpio en una semana un 10% de lo invertido, que fue mucho. Como la economía es un juego de suma cero, otros han perdido: usted, yo y todos los que dependemos del euro en nuestras vidas. Hemos perdido en poder de compra frente al exterior; hemos perdido también en el coste de la emisión de deuda, ahora más cara; hemos perdido, sobre todo, nuestra dignidad, porque ahora saben que somos presa fácil y volverán a las andadas.
La próxima vez que lo hagan se cebarán en la deuda pública de alguno de los PIGS, como el caso de la española que ahora nos cuesta 0,5% más cara colocarla en los mercados financieros. O bien, volverán contra el euro, porque saben muy bien que Europa no va a limitar los movimientos de capitales y dejará hacer a los especuladores, de lo contrario los acusarán de ir contra la sacrosanta libertad de los mercados.
La única forma de salir de esto es volver a la paridad fija de monedas, o bien impedir los flujos de "capitales calientes", nombre con el que se conoce al capital especulativo. Creo que España tiene suficientes recursos propios como para no ponerse en manos de los buitres financieros, pero hace falta valor político para ello. Debemos ponernos muy serios y demostrarles que vamos en serio, de lo contrario nos comerán vivos. Hay que poner a funcionar los capitales propios obligando a invertir en la deuda pública y detrayendo una parte de la riqueza de las rentas más altas, de ese millón de españoles que posee más de un millón de euros y más de diez. Se trata de poner los recursos del país a solucionar los problemas de todos, es decir, hacer política en vistas del bien común. De no hacerlo así, auguro próximos robos de nuestra riqueza nacional y saqueos constantes de nuestros recursos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Radicales por el Reino

Este sábado estuve en la Asamblea anual de Confer de Murcia para impartir una conferencia con el título "La misión del laicado y la vida religiosa en el mundo de hoy". Como es lógico los asistentes eran todos religiosos y religiosas, más estas últimas como siempre en la Iglesia, y por tanto personas comprometidas en su vida y en su fe. Es decir, tenía ante mí un grupo de personas radicales, que habían hecho una opción de vida que va a la raíz de lo que supone ser humano. Esta opción de vida se entendió durante muchos siglos en la Iglesia como la adopción de los "consejos evangélicos" que se resumen en los conocidos votos: pobreza, obediencia y castidad. Durante mucho tiempo los cristianos "normales" debían cumplir los mandamientos, y sólo los que hacían una elección más profunda, debían cumplir con los "consejos evangélicos". Esto, además de ser erróneo en sí mismo, es fruto de una perspectiva dualista dentro del cristianismo que podría resumirse como sigue: la Iglesia es una estructura paralela al mundo que existe para que este se salve; la salvación supone el abandono del mundo; algunos han llevado a cabo una opción total por la Iglesia y "abandonan" el mundo para sumarse al "Reino"; la Iglesia es el Reino de Dios; el mundo es el lugar donde reina el mal.

Como sabemos bien, el Concilio Vaticano II intentó acabar con esta esquizofrenia eclesial y resituar la salvación dentro del mundo y desde él mismo. La encarnación de Dios supone la valorización de todas las realidades creadas y la Iglesia tiene la misión de ser un sacramento de la salvación de Dios, no la salvación de Dios para el mundo. Desde esta otra perspectiva, todos en la Iglesia debemos hacer la opción radical por vivir el Evangelio, la Buena Noticia. Hemos de ser radicales en medio de un mundo en quiebra. Ante la injusticia lacerante de este mundo, donde 100.000 seres humanos mueren a diario de hambre, mientras una quinta parte derrocha sin miramientos, hemos de ser radicales en vivir la pobreza, la obediencia y la castidad. Pobreza en tanto que utilización de las cosas en beneficio de todos y como medios para la relación; obediencia entendida como la renuncia a mis propios deseos y veleidades como medio de crear una realidad más fraterna; y castidad entendida como la relación con los demás en tanto que seres dotados de dignidad, derechos y personalidad, no como objetos que satisfagan mis necesidades o deseos.

Visto así como exponemos, ya no tiene sentido la distinción entre laicado y vida religiosa en la Iglesia, distinción que pertenece a otro momento histórico, sino que todos hemos sido llamados a buscar el Reino de Dios y su Justicia. Sí mantiene su sentido el que algunos vivan su opción radical por el Reino desde unas nuevas relaciones familiares como son las órdenes religiosas. Esa "nueva familia" se parece mucho a la que Jesús mismo propugnó en su vida entre nosotros: una familia no basada en relaciones reproductivas sino afectivo-sociales. He aquí, a mi parecer, el valor que conservan las órdenes religiosas para el mundo de hoy, y la necesidad que tenemos de ellas en la Iglesia.

viernes, 12 de febrero de 2010

Lo que nos hace humanos

La verdad es que no paro de darle vueltas a la cuestión de qué es exactamente lo que nos hace humanos y sin lo cual no se nos podría considerar como tales. Llevo ya algunos post escritos sobre este tema y sospecho que quedan muchos por escribir. Hay un libro de Leaky que lleva ese mismo título. Está escrito desde la antropología y aporta muchas pruebas científicas que aquello que nos hace humanos tiene más que ver con un proceso evolutivo "natural" que con una intervención "sobrenatural". Pero no me interesa ahora esa perspectiva. Después de haber visto por enésima vez La vida es bella de Benigni, me lo he planteado a partir de la escena magnífica en la que el capitán médico del campo de concentración le pide a Guido que le ayude a resolver el acertijo que un compañero suyo, veterinario en Viena, le ha enviado. Casi le pide entre sollozos que le ayude a resolver el problema, problema que no le deja dormir. Guido, sorprendido y apenado, había pensado que la insistencia del capitán médico en verle (puesto que fueron amigos antes de la guerra) sería para ayudarle a salir de allí. La verdad es que ha perdido el sentido de la realidad y se muestra insensible a la situación que tiene que ver a diario en el campo: el exterminio sistemático de seres humanos.
Tenemos dos versiones de la humano en la película. Por un lado, el padre que quiere dar a su hijo la posibilidad de vivir, no sólo conservando la vida física, sino también la espiritual. No podemos olvidar que la mitad de los supervivientes de los campos de exterminio, acabaron suicidándose en los años posteriores a la liberación, presos como estaban en sus conciencias de la experiencia traumática que habían vivido. En el fondo, la ideología nazi consiguió la victoria póstuma de Hitler: que los supervivientes se consideraran "culpables" de haber sobrevivido. Mediante el juego que le plantea al hijo consigue que no viva la reclusión como una experiencia traumática, hasta el punto de desfilar hacia el paredón ante los ojos del hijo como si de un juego militar se tratara.
La otra versión de lo humano, es la de los fascistas italianos y los nazis alemanes. En ambos casos su capacidad para sentir compasión por el otro está tamizada por su ideología. Lo vemos en el caso de la sorprendida maestra que cuenta lo inteligentes que son los niños alemanes, capaces de resolver un problema complicado de matemáticas como el que ella propone: si en Alemania hay 300.000 deficientes y cuestan al estado 4 marcos diarios, ¿cuánto se ahorraría el estado si los eliminase a todos? La sorprendida maestra no sale de su asombro ante tal capacidad matemática. También lo vemos en el caso que hemos referido del capitán médico, preocupado por resolver un acertijo simplón y sin poder percibir la realidad a su alrededor. En estos casos, es evidente que son seres vivos pertenecientes a la especie sapiens, pero no está claro que se les pueda atribuir las cualidades de lo humano.
Lo que nos hace humanos tiene más que ver con la compasión que con la razón. La razón puede ser utilizada para hacer el bien o mal, y ambos casos es un instrumento al servicio de algo previo, sea esto una ideología o unos sentimientos de misericordia. Pero la compasión que nos lleva a la misericordia, tiene su base en los procesos de empatía, puramente animales, y la empatía nace de la identificación con el otro, de ahí que lo que nos hace verdaderamente humanos a los hombres no difiere en mucho de lo que hace verdaderamente animales a los seres vivos: el proceso de identificación con lo otro. Cuando este proceso se rompe por algún problema, podemos degenerar en el autismo de origen fisiológico o moral. No sé si estamos entrando en un proceso de este tipo, dado que vivimos en un mundo donde cuatro de cada cinco seres humanos sufre carencias importantes, mientras el quinto se puede permitir desperdiciar lo que quiera.

*La imagen pertenece a la escena de la película en la que el padre desfila ante el hijo antes de ser fusilado.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Iglesia y Eutopía

Según las mismas palabras que los evangelios ponen en boca de Jesús, lo esencial es la búsqueda del Reino y su justicia, pues lo demás se nos dará por añadidura. Algunos siguen buscando lo demás a ver si se les da el Reino por añadidura, pero es imposible. Se trata de seguir trabajando en la consecución del Reino, aunque sea una utopía para algunos. La utopía del Reino no estriba en que el mismo no tenga un lugar, que es lo que quiere decir la literalidad de la palabra “utopía” (u-topos, sin lugar), sino en que es un lugar por construir, sin “residencia fija” como expresara Jesús acerca del Hijo del Hombre. La Iglesia debe situarse entre esa utopía del Reino y el Esjaton final. Entre Escatología y Utopía está el ser eclesial. Como el Niño “entre el buey y la mula”, así la Iglesia entre la Escatología y la Utopía, se verá reforzada, calentada, animada a seguir en este mundo construyendo el otro, el Reino de justicia, amor, misericordia y caridad.

Todas las utopías humanas, desde los albores de la modernidad en el siglo XV, no son sino la secularización de posiciones cristianas que fueron abandonados por sus legítimos dueños. Es decir, cuando el cristianismo abandona su vertiente escatológica, dejando de aportar esperanza a un mundo cargado de injusticia, son las realidades humanas las que se hacen cargo de esta esperanza secularizándola mediante propuestas utópicas. Si hacemos un rastreo histórico de la esperanza humana nos encontramos con los espirituales nacidos en la gran Tradición franciscana. El poverello está en el origen, de algún modo, de muchas de las propuestas utópicas seculares, aunque fue Joaquín de Fiore el que adaptó la escatología cristiana a una visión histórica con sus famosas edades del espíritu. A raíz de la condena del joaquinismo por la Iglesia, serán otros los que retomen esta potencia de cambio histórico y lo secularicen en los distintos proyectos utópicos modernos, llegando incluso al marxismo como uno de los más importantes.

Lo importante para nosotros es comprender que la esperanza es un motor que Dios mismo introdujo en la esencia más íntima del ser humano y que si los cristianos no somos capaces de dar esperanza a este mundo, otros lo harán y harán bien en hacerlo porque nuestra tarea no es permanecer en este mundo sino transformarlo para que adquiera la forma divina a la que está llamado. La Iglesia tiene esta alta misión de llevar la esperanza al mundo en el nombre de Dios y no de anunciarse a sí misma al mundo como si ella misma fuera la salvación, que es la imagen que a veces damos los cristianos. No, la salvación es Dios, no la Iglesia, nosotros somos los instrumentos para que el mundo viva el amor y la salvación de Dios. Por ello hemos de vivir siempre en tensión escatológica, aportando esperanza y viviendo la utopía del Evangelio, la Eutopía, es decir, el buen-lugar del Reino de Dios.

*La imagen corresponde a una barca del siglo I encontrada en los lodos del Mar de Galilea. Algunos dicen que fue la barca de Jesús, pero aunque no lo fuera tiene un gran poder metafórico.

lunes, 8 de febrero de 2010

La lucha de clases

Por si alguien tenía alguna duda de que realmente se está dando una lucha de clases en el mundo, el gran capitalista mundial, jefe de financieros, especulador consumado y buitre de situaciones de riesgo, Warren Buffett, lo dijo antes de la crisis, justo antes de que el dinero público viniera en su ayuda y rescate para que sus inversiones especulativas no se hundieran. Y lo dijo donde todo el mundo pudiera oírlo, alto y claro: There’s class warfare, all right,” Mr. Buffett said, “but it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning.. Estas declaraciones al New York Times, vienen a decir que la lucha de clases no cesa y que son los ricos, su clase social, los que la impulsan y la están ganando. Al menos la estaban ganando hasta noviembre de 2006, fecha de la entrevista. Hace un año no lo hubiera dicho tan descaradamente, pero también la estaban ganando, porque habían conseguido que el dinero de todos tapara sus agujeros financieros. Hoy tienen aún más motivos para estar contentos. Después de conseguir cubrir sus pérdidas con dinero de todos, han logrado que los estados se endeuden para ellos y ahora, en el colmo de la desfachatez, especulan con esa misma deuda para conseguir más ganancias, por un lado, y destruir los sistemas de protección social europeos, por otro. De esta manera, no sólo se hacen con el dinero de todos, sino que se aseguran un entorno social depauperado que permita bajar salarios y gastos sociales.
Esto es lo que se está jugando hoy en Grecia y en España: si los especuladores como Buffett consiguen robarnos nuestro dinero con tácticas mafiosas o si somos capaces de salir vivos de ahí. Es muy probable que los ricos sigan ganando esta batalla, porque tienen las cartas marcadas y los gobiernos son dóciles a sus propuestas. El gobierno español ha tenido que hacer todo lo posible por evitar la espiral inflacionista de su deuda y para ello debe reducir el gasto social y los derechos laborales. Pero no se conformarán con esto, cuando el tiburón ha probado bocado vuelve a la carnaza, y la carnaza ya la tiene. Si salimos vivos de esta, deberemos echar mano a la cartera, porque nos la habrán robado.
Ante el órdago de los especuladores, sólo cabe una respuesta: firmeza. Deben saber que no van a conseguir más por la deuda y que España está dispuesta a pagar lo pactado, pero ni un céntimo más. Para ello habría que cambiar la política económica y recurrir al endeudamiento interno y a tratos bilaterales soberanos con otros países dispuestos a financiar, que los hay. Hay que dar un golpe en la mesa a estos ladrones sinvergüenzas especuladores, o perderemos nuestra dignidad como país, amén de muchísimo dinero que irá a parar a manos de aquellos a los que ayudamos a salvar de la quiebra. Ya lo dije en su momento porque dicen que la ocasión la pintan calva. Tuvimos a estos desalmados cogidos por donde más duele y no los rematamos, ahora pagamos las consecuencias. Si el gobierno español hubiera hecho lo que debía, a saber, tomar la propiedad de los bancos donde puso dinero, que es lo que hace cualquier capitalista, ahora tendríamos margen para maniobrar. Pero les dimos el dinero y les dejamos la gestión, en paladino, hicimos el primo, y ahora se han revuelto contra nosotros.
Los ricos están ganando la batalla, pero no ganarán la guerra, entre otras cosas porque el Reino de Dios no les pertenece y el Reino de Dios es la única esperanza para la humanidad, lo demás es humo, mentiras y "lucha de clases", lucha que propician los ricos de este mundo para seguir siéndolo.

* He puesto la foto de este nuevo Epulón, por si alguien lo encuentra y piensa que es un ser humano normal, con alma y todo, para que no se confunda.

domingo, 7 de febrero de 2010

Avaricia, usura y hurto.

El pasado 28 de Enero, con motivo de la festividad de Santo Tomás, fui invitado por la Familia Laical Dominicana de Murcia para hablar sobre la actualidad del pensamiento del santo doctor de la Iglesia. Para mí fue un enorme placer tener un auditorio tan distinguido y abundante, siendo el tema que es y las circunstancias en las que nos vemos. Mi intervención se centró en la luz que creo que puede aportar hoy el aquinate en el análisis de esta crítica situación mundial en que nos encontramos. Para el santo, la sociedad debe organizarse según el Bien Común y no el bien particular de algunos y aquí es donde creo yo que ha llegado el problema en que estamos. La avaricia, en tanto que deseo inmoderado de poseer riquezas, especialmente dinero, ha viciado, como dice la publicidad de un centro comercial, las relaciones humanas, tanto entre los propios seres humanos como con la naturaleza. Esta avaricia es un pecado capital, porque pudre el corazón humano que se ve arrastrado tras la posesión de cosas e incapacitado para amar a Dios. Por tanto, la avaricia estaría muy cerca del pecado que no puede ser perdonado: el pecado contra el Espíritu Santo.
La avaricia del sistema económico en que vivimos, llevó a este a la causa de todos los males financieros: la usura. Se hace necesario recordar que Santo Tomás prevenía con dureza contra ella. En la famosa cuestión 78 de la secunda secundae explica con absoluta claridad que cobrar una cosa y su uso, de ahí usura, es ilícito y pecado, por tanto debe ser devuelto. Cuando en el mundo de las finanzas se invierte dinero para obtener dinero, se está haciendo algo ilícito y pecaminoso en sí mismo. Como bien dice el aquinate, el que presta algo tiene derecho a que se le devuelva lo prestado, pero si alguien presta dinero y se le devuelve la suma prestada, los intereses que se exigen suponen el cobro de lo que no existe o bien el cobro por el uso, de modo que se habría cobrado dos veces lo mismo: una la cantidad prestada y otra vez el uso de esa cantidad, por ello es usura, ilícita y un pecado grave porque se asocia a la avaricia: deseo inmoderado de poseer riquezas.
El deseo de enriquecerse ha llevado al sistema al borde del abismo y a la población mundial a sufrir calamidades sin cuento, de ahí que sea necesario revisar el concepto de hurto. Cuando cuatro quintas partes de la humanidad sufren graves carencias de los recursos básicos para su subsistencia, mientras el quinto restante disfruta de enormes cantidades de bienes superfluos, puede que sea necesario aplicar aquellas sabias palabras del santo doctor: “el usar de la cosa ajena ocultamente sustraída en caso de extrema necesidad no tiene razón de hurto propiamente hablando, puesto que por tal necesidad se hace suyo lo que uno sustrae para sustentar su propia vida. […], en el caso de una necesidad semejante también puede uno tomar clandestinamente la cosa ajena para socorrer así al prójimo indigente. […] si los príncipes exigen a los súbditos lo que conforme a justicia se les debe para conservar el bien común, no cometen rapiña, aunque empleen la violencia”. Dicho con otras palabras: ante la situación criminal de la muerte inocente de millones de seres humanos y ante la más que probable destrucción del hábitat planetario, sería legítimo que los pobres tomaran lo que es suyo por derecho, o bien otros lo tomen para ellos, o bien una autoridad legitimada por la justicia impida a unos cuantos acumular el sustento de muchos millones, impidiendo a la vez la destrucción de nuestra casa común.

Inesperadamente, para algunos, el santo doctor puede ser una luz en estos momentos de desorientación sistemática. El gran pecado hoy puede ser no distinguir la verdad de que el sistema en sí es perverso, injusto y pecaminoso, y por ello no podemos colaborar con él.



* Summa Theologica II, II, q. 78: “Recibir interés por un préstamo monetario es injusto en sí mismo, porque implica la venta de lo que no existe, con lo que manifiestamente se produce una desigualdad que es contraria a la justicia. Para su evidencia, debe recordarse que hay ciertos objetos cuyo uso consiste en su propia consumición; así consumimos el vino utilizándolo para la bebida y el trigo al emplearlo para la comida. De ahí que en estos casos no deban computarse separadamente el uso de la cosa y la cosa misma, sino que a todo aquel a quien se concede el uso se le concede también la cosa misma. De ahí que, tratándose de tales objetos, el préstamo transfiere la propiedad de los mismos. Luego si alguien quisiera vender de una parte el vino y de otra el uso del vino, vendería dos veces la misma cosa o vendería lo que no existe; y por esta razón cometería manifiestamente un pecado de injusticia. Por igual motivo comete una injusticia el que presta vino o trigo y exige dos pagos: uno, la restitución del equivalente de la cosa, y otro, el precio de su uso, de donde el nombre de usura”

jueves, 4 de febrero de 2010

¿Salida de la crisis o éxodo del sistema?

Hemos empezado a recibir de nuestra propia medicina. En los años ochenta, los organismos internacionales de imposición del neoliberalismo: FMI, BM y OMC, se encargaron que los países pobres llevaran a cabo políticas de ajuste económico draconiano para poder pagar una deuda que ni los pueblos habían solicitado ni tampoco les benefició en nada. Por aquel entonces, el exceso de crédito en los países ricos llevó a buscar salidas a todo ese capital, ofreciéndolo con condiciones magníficas y mucho arte adulatorio, a los gobiernos de los países en desarrollo. Vieron estos la posibilidad de enriquecerse fácilmente y tomaron los préstamos. Todo aquel dinero fue a parar a los políticos y a las multinacionales que se establecían allí. Pero en 1980, Paul Volcker aumentó los tipos de interés hasta el 20% y se produjo la crisis de la deuda. Los países en desarrollo se vieron incapacitados para devolverla, generándose una situación usuraria que llevaría al sometimiento de los pueblos a las políticas neoliberales. Aquellas políticas implicaban recortes sociales y venta fraudulenta de los recursos del país a los grupos de presión.
Hoy vemos lo mismo en los países enriquecidos: hace dos años se nos dijo que había que "rescatar" al sector financiero, para ello se dieron enormes cantidades de recursos públicos. Digo que se dieron porque no había ninguna obligación por parte de las entidades, de manera que el resultado final fue que el pasivo de los bancos pasó directamente al de los estados, volviendo aquellos a generar beneficios en poco tiempo y quedando los estados endeudados hasta el cuello. Ante esta situación viene la segunda fase: el FMI y el BM implementan políticas de ajuste que incluyen la reducción de salarios, la reducción de pensiones y el recorte del déficit y la deuda pública, déficit y deuda provocada por las ayudas a las entidades financieras, que no se nos olvide. En resumen, ahora se nos aplica a los países enriquecidos las mismas políticas que hace treinta años a los empobrecidos: ajustes que suponen un traspaso de riqueza pública hacia el sector privado. De seguir esto así, los próximos diez años serán de depauperación de la población de los países ricos y de aumento de la injusticia económica y social.
Esta es la salida de la crisis que nos proponen las instituciones financieras del capitalismo y que aceptan los gobiernos pusilánimes europeos. De ninguna manera supondrá esto una salida de la crisis sino una vuelta de tuerca en la opresión y la injusticia. El camino para salir verdaderamente de la crisis debe ser un éxodo absoluto: salir de la situación de opresión en que nos encontramos. Para salir de verdad hay que iniciar un cambio de modelo social y económico que incluya lo político. Se está haciendo necesaria una insurrección de las conciencias que no están dispuestas a que algunos sigan mangoneando el mundo a su antojo. Quizás lo que necesitamos es un Moisés, al estilo del Éxodo del pueblo Hebreo, para que llegue el cambio. Es lo que leyó el presidente del gobierno en el famoso Desayuno de Oración, "no explotarás al pobre", pero dejó de leer la conclusión del versículo: "porque su queja llegará hasta los oídos de Yahvé y será tu pecado". Los oídos de Dios están saturados de sufrimiento y estoy seguro que Él sigue suscitando la liberación de los hombres. Debemos estar atentos para el día del éxodo, cualquier otra cosa es seguir en Egipto.

La hora undécima

El actor estadounidense, Leonardo DiCaprio, presentó en 2007 una película-documental sobre los efectos del modelo de vida actual sobre el planeta. En ella se hace un repaso por los males que estamos infringiendo a la vida en la tierra. Nos encontramos ante el colapso de la civilización tal y como la conocemos hasta ahora. Por poner unos ejemplos podemos aprovechar los datos documentados con imágenes de cómo la industria pesquera a gran escala es capaz de extraer ingentes cantidades de peces con los sistemas de deriva, de los cuales se devuelven, muertos, el 60% a los océanos, por lo que se calcula que en 2050 los océanos estarán virtualmente muertos. O también, cómo somos capaces de modificar el ADN de los alimentos con la única intención de poder utilizar más pesticidas; se incluye también un análisis bastante profundo sobre cómo la geopolítica del petróleo está modificando las relaciones políticas y económicas a escala planetaria y la imposibilidad de seguir al ritmo del consumo actual, parecemos un ser que se auto devora: a más consumo, más extracción de petróleo y más contaminación. Somos verdaderos depredadores del planeta, esta es la conclusión a la que llega el documental, como casi todos los informes realizados desde dentro del orden capitalista. Por ello las soluciones que proponen no pasan de ser meras anécdotas que no resolverían el verdadero problema: la voracidad del modelo económico, basado en la reproducción ampliada o crecimiento constante. Todo el mundo puede entender que en un planeta finito no puede darse un crecimiento económico infinito, y sin embargo es esto lo que supone el capitalismo.

Es falso que seamos "los hombres", así en general, los causantes de la destrucción del planeta. Los más de mil millones de hambrientos poco tienen que ver con esto; los cuatro mil millones que viven en la pobreza o miseria tampoco; los que estamos atrapados en las redes de la sociedad de consumo, somos incapaces de hacer otra cosa que colaborar vellis nollis; por tanto, es el modelo económico el que hay que cambiar. No se trata de sustituir los vehículos contaminantes por otros "ecológicos", sino avanzar rápidamente hacia un modelo de transporte colectivo y ecológico; no se trata de llevar a cabo una utilización racional de la energía, sino de reducir drásticamente el consumo energético; no se trata de ser más selectivos a la hora de producir carnes y obtener el pescado, sino de reducir su ingesta en los países enriquecidos, donde el consumo de carne por persona y año supera los 100 kilos, siendo esta cantidad insostenible a nivel planetario y nada recomendable dietéticamente.

Quiero creer que aún estamos como los obreros de la hora undécima que cita Jesús en el Evangelio. Aunque falta poco para que termine la jornada, aún podemos ponernos manos a la obra y el salario sería el mismo: salvar la civilización humana. Todos los indicadores demuestran que el daño ya es irreversible, pero aún estamos a tiempo de evitar lo peor, aún gozamos de una prórroga, pero seguramente no habrá más, aprovechémonos de esta circunstancia y hagamos todo lo posible por cambiar nuestro mundo, por cambiar nuestra mente. En el lenguaje evangélico se llama a esto metanoia y Reino de Dios.

martes, 2 de febrero de 2010

Cartas marcadas

A uno le van quedando pocas posibilidades de asombrarse en este mundo que vivimos y padecemos, pero las noticias que se están conociendo en los últimos días sobre la existencia de petróleo en el subsuelo de Haití y en grandes cantidades (véase el enlace con la noticia del hallazgo del 29 de enero de 2008), le hacen a uno dudar de muchas cosas e incluso caer en un abismo de sospechas que es mejor no decir, ni tan siquiera pensar. Pero es que en este universo, que sepamos, dos y dos son cuatro y la solución de un silogismo siempre se desprende de las premisas anteriores. Imaginemos que una joven modelo se casa con un rico multimillonario y este muere al poco tiempo, se desvela el testamento y se sabe que en los días previos a la muerte desheredó a los hijos y dejó toda su herencia a la apenada viuda. No hace falta ser un perspicaz policía para saber qué ha pasado ahí. Pues esta misma lógica que rige en los asuntos más triviales debería aplicarse a todo lo que sucede en el mundo. Los clásicos le llamanCui bono?; los modernos cherchez la femme. Se trata de encontrar al beneficiario de un evento para así encontrar al probable culpable.
No sé quien dijo hace poco que si el mundo estuviera regido por el azar o la casualidad, sería estadísticamente imposible que las desgracias le tocaran siempre a los mismos, sin embargo esto es lo que vemos a diario en este mundo, que las desgracias le tocan a los mismos, y también que la lotería siempre le toca a los ricos. Estadísticamente es imposible, pero sucede. En Haití le ha tocado la lotería a Estados Unidos que ha ocupado un país que nada literalmente en petróleo: sus reservas estimadas sobrepasan tres veces las de Venezuela. Aunque es un petróleo pesado y está a mucha profundidad, con los precios del crudo por encima de los 70 dólares es rentable su extracción. También parece que la principal bolsa de este petróleo se encuentra justo bajo la propia capital y el golfo aledaño. De ser así, el terremoto habría realizado el trabajo sucio, ahora basta con retirar la población y los escombros y pronto empezar a bombear el oro negro.
El problema es que la lotería de este mundo está trucada y algunos saben cuando saldrá el número ganador, haciéndolo coincidir con sus intereses. Creo que debemos empezar a jugar limpio, sin marcar las cartas; o mejor, marcándolas en beneficio de los expropiados, vejados, humillados y ofendidos de este bendito planeta donde habita el único ser capaz de realizar lo peor y lo mejor de este universo donde habitamos.

* Tras el comentario de Martín, he decidido cambiar la imagen y poner el mapa de recursos mineros de Haití, mapa que es público para que cualquiera pueda verlo. Como bien se ve, están marcadas con verde las zonas de mayor cantidad de reservas.
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