Hoy se me ha venido el mundo encima, he sido consciente de mi incompetencia e ineptitud como profesor. ¡Oh, cómo admiro a esos docentes capaces de motivar a sus alumnos! Lo hacen tan fácil que hacen más patente mi propia ineptitud. Cómo motivan a los alumnos, consiguiendo que todos participen en las actividades propuestas, siendo estas además adecuadas a sus necesidades. Cómo logran llegar a todos y cada uno, personalizando su enseñanza. Cómo logran de sus alumnos, hasta de los más pequeños, que capten el misterio que envuelve lo real y penetren la profundidad del pozo interior de cada cuál. Me siento incapaz de motivar ni lo más mínimo y estoy planteándome dimitir como docente porque, yo sólo consigo en ocasiones encontrar la forma adecuada al grupo, las palabras idóneas y los recursos precisos. Me siento frustrado porque ninguno de mis alumnos ha conseguido escuchar una gota de rocío que se desliza por el pétalo de una rosa, ni tampoco ha conseguido ver el sonido de la interioridad, ni ha llegado a interpretar un cuadro de Rouaux, ni tampoco ha llegado a oír el rayo matutino que entra por la ventana y se refleja en los ojos candorosos de un compañero.sábado, 27 de febrero de 2010
Crisis pedagógica
Hoy se me ha venido el mundo encima, he sido consciente de mi incompetencia e ineptitud como profesor. ¡Oh, cómo admiro a esos docentes capaces de motivar a sus alumnos! Lo hacen tan fácil que hacen más patente mi propia ineptitud. Cómo motivan a los alumnos, consiguiendo que todos participen en las actividades propuestas, siendo estas además adecuadas a sus necesidades. Cómo logran llegar a todos y cada uno, personalizando su enseñanza. Cómo logran de sus alumnos, hasta de los más pequeños, que capten el misterio que envuelve lo real y penetren la profundidad del pozo interior de cada cuál. Me siento incapaz de motivar ni lo más mínimo y estoy planteándome dimitir como docente porque, yo sólo consigo en ocasiones encontrar la forma adecuada al grupo, las palabras idóneas y los recursos precisos. Me siento frustrado porque ninguno de mis alumnos ha conseguido escuchar una gota de rocío que se desliza por el pétalo de una rosa, ni tampoco ha conseguido ver el sonido de la interioridad, ni ha llegado a interpretar un cuadro de Rouaux, ni tampoco ha llegado a oír el rayo matutino que entra por la ventana y se refleja en los ojos candorosos de un compañero.jueves, 25 de febrero de 2010
El lenguaje de los elefantes
Que los animales tengan un lenguaje no es nada extraño para nadie hoy día. Todos podemos comprobar que los animales que nos rodean se comunican mediante un sistema de gestos, sonidos y movimientos que les permite poner en común con otros sus necesidades o deseos. Otra cosa distinta es si ese lenguaje es un mero reflejo comportamental o hay intencionalidad precisa a la hora de la emisión lingüística. Investigaciones procedentes de Estados Unidos, concretamente del zoológico de San Diego, vienen a confirmar que en los elefantes esto es así. Hasta ahora se sabía que los elefantes tienen una estructura grupal muy fuerte y que se comunican mediante sonidos de baja frecuencia imperceptibles para el oído humano. Los científicos del zoológico han conseguido captar estos sonidos y, lo más importante, asociarlos a significados intencionales precisos. Han aplicado un micrófono sensible a la baja frecuencia y un GPS en cada hembra del grupo, de esta manera se podían combinar los datos y obtener resultados interesantes. Por ejemplo, poseen un determinado sonido para informar al resto de hembras de la inminencia del parto. Cuando las hembras reciben la comunicación, se acercan a proteger a la parturienta. martes, 23 de febrero de 2010
Más mentiras: 2084.
El último acto de latrocinio informativo ha sido cometido con Níger. Si alguien ha seguido la información ofrecida por los distintos medios de comunicación, sean estos escritos, radiados o televisados; sean de derecha, de izquierda, de centro o de su madre; la sensación que ha sacado de estas noticias es que Níger es un país típico africano, donde se siguen los golpes de estado y los militares se disputan el poder para repartirse el acceso a los recursos naturales y ver quién los vende al mejor postor internacional. Con ser en parte cierto este relato, no responde a la realidad de los hechos. Me he visto sorprendido escuchando en TVE que el actual presidente de Níger llegó al gobierno dando un golpe de estado y que los actuales golpistas lo han destituido por no respetar la constitución. Esto, así dicho, además de ser falso, es un dislate lógico, pero como ya hemos aceptado que se puede derrocar a un gobierno legítimo, como el de Honduras, mediante un golpe de estado, cualquier cosa puede ser aceptada, incluso que se restituya un orden constitucional mediante la abolición de ese mismo orden.sábado, 20 de febrero de 2010
El cuerpo real de la salvación
Con ocasión de la muerte de mi abuela hice una reflexión cargada de emoción sobre el cuerpo como lugar de salvación. Allí decía que el cuerpo era el resto donde quedaba la presencia de una ausencia, la huella del ser que se ha sido y que debe ser cuidado aunque ya no nos permita la relación. Ahora que vuelvo a impartir la eclesiología he tenido que volver a reflexionar sobre la Iglesia, Cuerpo de Cristo. El principal escollo para entender hoy esta imagen magnífica referida a la Iglesia, estriba en el significado de las palabras. Por poner un ejemplo, el término substancia no tiene hoy la profundidad de significado que en la filosofía medieval y aún la antigua. Hoy substancia es lo que nos queda tras cocer el jamón, ayer substancia era lo que permanecía en las cosas y les daba su ser. De ahí que se hable de transustanciación para referirse al acto por el que las especies, el pan y el vino, pasan a ser cuerpo y sangre de Cristo. Ahora bien, no se trata de un acto mágico por el que unas palabras convierten el pan y el vino en cuerpo y sangre, sino que es un acto sacramental por el que el pan y el vino son el cuerpo y la sangre. No desaparece la realidad física sino que se transforma, en el lenguaje aristotélico significa que cambia la forma, no así la materia que permanece. Por eso podemos hablar con toda tranquilidad de cuerpo eucarístico real de Cristo, porque no confudimos lo real con lo meramente físico. Basta con un poco de formación filosófica para entender esto.jueves, 18 de febrero de 2010
El hombre "obsceno" postmoderno
Al hilo de la celebración de la feria ARCO, recupero unas reflexiones que he publicado en algún artículo sobre la postmodernidad en relación a la obscenidad del hombre postmoderno. Entiendo el término obscenidad en un sentido casi etimológico: lo que está fuera de escena. De esta manera, y de la mano de Baudrillard, veníamos a prefigurar hace unos años esto que vemos cada vez más claro hoy día: que el hombre está siendo sacado de sí mismo hacia una nada que lo borra de la escena del mundo.El universo doméstico ha sido convertido en el universo total y las grandes estructuras humanas reducidas al ámbito de lo pequeño, concreto, local. El cuerpo humano, el medio natural y el mismo tiempo tienden a desaparecer de la mano de los media y la publicidad[1]. El espacio público es monopolizado de modo que no es un espectáculo en el sentido tradicional, sino que se torna el lugar donde vivir por excelencia. Mientras, el espacio privado deja de ser un secreto para convertirse en el espectáculo por excelencia. Lo que tenemos como resultado es una obscenidad global «donde los procesos más íntimos de nuestra vida se convierten en el terreno virtual del que se alimentan los medios de comunicación».
La ruptura de los órdenes privado y público, es más, la confusión de ambos, nos lleva a la pérdida de la alienación del sujeto. En la modernidad el sujeto era alienado en la misma diferenciación de espacios –virtudes públicas, vicios privados–, pero en la postmodernidad, la confusión de espacios lleva a la desaparición de la alienación y la consiguiente futilidad de una lucha por romperla. Lo que realmente se da es la obscenidad que empieza cuando no hay espectáculo, cuando todo se vuelve transparente y visible de inmediato, cuando todo queda expuesto a la luz de la comunicación y la información, de modo que «ya no formamos parte del drama de la alienación; vivimos en el éxtasis de la comunicación». Este éxtasis obsceno de información y comunicación lleva a la pornografización del ámbito social. Todo es pornografía, no solo sexual, que en internet ocupa el cincuenta por ciento de los webs, sino también informacional, comunicativa y social. No es la obscenidad tradicional de lo oculto, reprimido o prohibido; se trata de la obscenidad de lo visible, de lo que se ha hecho transparente y no puede contener secreto alguno.
El hombre obsceno postmoderno queda sometido a los estímulos informacionales que le suscitan los media, y no es capaz ni de salir de la situación estimúlica ni de responder a ella cabalmente, con ello queda expuesto a una ruptura de su ser íntimo y de lo más propio de esta intimidad: los afectos. Nada hay que enraíce al hombre postmoderno, puesto que todos y cada uno de los afectos que configuran su ser han sido arrancados para colocar en su lugar las más burdas pasiones. Es un caso que cualquiera puede comprobar, cada vez cuesta más que las personas se sienten serenamente a contemplar, apreciar el arte, la naturaleza, o reflexionar concienzudamente. Los que tenemos responsabilidades docentes somos muy conscientes de esta situación. No se da por casualidad sino debido a que el espíritu humano está siendo sustituido paulatinamente por una maraña de pulsiones que no pueden ser manejadas por unos seres humanos a los que se ha quitado el objetivo y la guía vital. De lo que se trata es de satisfacer los deseos lo más rápida e intensamente posible.
El hombre obsceno postmoderno es una creación concienzuda de este mundo globalizado donde los únicos intereses son los del mercado. El arte no va más allá de la mercantilización misma y ha perdido la capacidad de ser vehículo de humanización, como tristemente vemos en la instalación que Murcia aporta a ARCO.
[1] Jean Baudrillard, «El éxtasis de la comunicación», en Hal Foster (Ed.), La postmodernidad, Kairós, Barcelona, 2002, 190.
miércoles, 17 de febrero de 2010
¡A por los cerdos!
Ya habíamos advertido de que no se puede pactar con los tiburones financieros de los Hedge Funds, más conocidos como Fondos Buitre. Estos sistemas de inversión sólo atienden a la maximización del beneficio, sin importarles ninguna de las consecuencias que sus actos puedan tener para otros. Es de ingenuos afirmar que los sistemas de inversión globales puedan tener criterios éticos, y mucho menos que los puedan redescubrir, como si alguna vez hubieran sido morales. No, no se puede pactar con ellos; sólo entienden el idioma del látigo, no hay posibilidad de convencerles de que no se lleven nuestra riqueza y así ha sucedido. En las últimas semanas hemos asistido a un plan perfectamente orquestado para que estos buitres, ligados a intereses estadounidenses y británicos, se llevaran por la cara el 10% de la riqueza de la Unión Europea, ¡en una sola semana! Lo explico paso a paso. domingo, 14 de febrero de 2010
Radicales por el Reino
Este sábado estuve en la Asamblea anual de Confer de Murcia para impartir una conferencia con el título "La misión del laicado y la vida religiosa en el mundo de hoy". Como es lógico los asistentes eran todos religiosos y religiosas, más estas últimas como siempre en la Iglesia, y por tanto personas comprometidas en su vida y en su fe. Es decir, tenía ante mí un grupo de personas radicales, que habían hecho una opción de vida que va a la raíz de lo que supone ser humano. Esta opción de vida se entendió durante muchos siglos en la Iglesia como la adopción de los "consejos evangélicos" que se resumen en los conocidos votos: pobreza, obediencia y castidad. Durante mucho tiempo los cristianos "normales" debían cumplir los mandamientos, y sólo los que hacían una elección más profunda, debían cumplir con los "consejos evangélicos". Esto, además de ser erróneo en sí mismo, es fruto de una perspectiva dualista dentro del cristianismo que podría resumirse como sigue: la Iglesia es una estructura paralela al mundo que existe para que este se salve; la salvación supone el abandono del mundo; algunos han llevado a cabo una opción total por la Iglesia y "abandonan" el mundo para sumarse al "Reino"; la Iglesia es el Reino de Dios; el mundo es el lugar donde reina el mal.viernes, 12 de febrero de 2010
Lo que nos hace humanos
La verdad es que no paro de darle vueltas a la cuestión de qué es exactamente lo que nos hace humanos y sin lo cual no se nos podría considerar como tales. Llevo ya algunos post escritos sobre este tema y sospecho que quedan muchos por escribir. Hay un libro de Leaky que lleva ese mismo título. Está escrito desde la antropología y aporta muchas pruebas científicas que aquello que nos hace humanos tiene más que ver con un proceso evolutivo "natural" que con una intervención "sobrenatural". Pero no me interesa ahora esa perspectiva. Después de haber visto por enésima vez La vida es bella de Benigni, me lo he planteado a partir de la escena magnífica en la que el capitán médico del campo de concentración le pide a Guido que le ayude a resolver el acertijo que un compañero suyo, veterinario en Viena, le ha enviado. Casi le pide entre sollozos que le ayude a resolver el problema, problema que no le deja dormir. Guido, sorprendido y apenado, había pensado que la insistencia del capitán médico en verle (puesto que fueron amigos antes de la guerra) sería para ayudarle a salir de allí. La verdad es que ha perdido el sentido de la realidad y se muestra insensible a la situación que tiene que ver a diario en el campo: el exterminio sistemático de seres humanos.miércoles, 10 de febrero de 2010
Iglesia y Eutopía

Según las mismas palabras que los evangelios ponen en boca de Jesús, lo esencial es la búsqueda del Reino y su justicia, pues lo demás se nos dará por añadidura. Algunos siguen buscando lo demás a ver si se les da el Reino por añadidura, pero es imposible. Se trata de seguir trabajando en la consecución del Reino, aunque sea una utopía para algunos. La utopía del Reino no estriba en que el mismo no tenga un lugar, que es lo que quiere decir la literalidad de la palabra “utopía” (u-topos, sin lugar), sino en que es un lugar por construir, sin “residencia fija” como expresara Jesús acerca del Hijo del Hombre. La Iglesia debe situarse entre esa utopía del Reino y el Esjaton final. Entre Escatología y Utopía está el ser eclesial. Como el Niño “entre el buey y la mula”, así la Iglesia entre la Escatología y la Utopía, se verá reforzada, calentada, animada a seguir en este mundo construyendo el otro, el Reino de justicia, amor, misericordia y caridad.
Todas las utopías humanas, desde los albores de la modernidad en el siglo XV, no son sino la secularización de posiciones cristianas que fueron abandonados por sus legítimos dueños. Es decir, cuando el cristianismo abandona su vertiente escatológica, dejando de aportar esperanza a un mundo cargado de injusticia, son las realidades humanas las que se hacen cargo de esta esperanza secularizándola mediante propuestas utópicas. Si hacemos un rastreo histórico de la esperanza humana nos encontramos con los espirituales nacidos en la gran Tradición franciscana. El poverello está en el origen, de algún modo, de muchas de las propuestas utópicas seculares, aunque fue Joaquín de Fiore el que adaptó la escatología cristiana a una visión histórica con sus famosas edades del espíritu. A raíz de la condena del joaquinismo por la Iglesia, serán otros los que retomen esta potencia de cambio histórico y lo secularicen en los distintos proyectos utópicos modernos, llegando incluso al marxismo como uno de los más importantes.
Lo importante para nosotros es comprender que la esperanza es un motor que Dios mismo introdujo en la esencia más íntima del ser humano y que si los cristianos no somos capaces de dar esperanza a este mundo, otros lo harán y harán bien en hacerlo porque nuestra tarea no es permanecer en este mundo sino transformarlo para que adquiera la forma divina a la que está llamado. La Iglesia tiene esta alta misión de llevar la esperanza al mundo en el nombre de Dios y no de anunciarse a sí misma al mundo como si ella misma fuera la salvación, que es la imagen que a veces damos los cristianos. No, la salvación es Dios, no la Iglesia, nosotros somos los instrumentos para que el mundo viva el amor y la salvación de Dios. Por ello hemos de vivir siempre en tensión escatológica, aportando esperanza y viviendo la utopía del Evangelio, la Eutopía, es decir, el buen-lugar del Reino de Dios.
*La imagen corresponde a una barca del siglo I encontrada en los lodos del Mar de Galilea. Algunos dicen que fue la barca de Jesús, pero aunque no lo fuera tiene un gran poder metafórico.
lunes, 8 de febrero de 2010
La lucha de clases

domingo, 7 de febrero de 2010
Avaricia, usura y hurto.
El pasado 28 de Enero, con motivo de la festividad de Santo Tomás, fui invitado por la Familia Laical Dominicana de Murcia para hablar sobre la actualidad del pensamiento del santo doctor de la Iglesia. Para mí fue un enorme placer tener un auditorio tan distinguido y abundante, siendo el tema que es y las circunstancias en las que nos vemos. Mi intervención se centró en la luz que creo que puede aportar hoy el aquinate en el análisis de esta crítica situación mundial en que nos encontramos. Para el santo, la sociedad debe organizarse según el Bien Común y no el bien particular de algunos y aquí es donde creo yo que ha llegado el problema en que estamos. La avaricia, en tanto que deseo inmoderado de poseer riquezas, especialmente dinero, ha viciado, como dice la publicidad de un centro comercial, las relaciones humanas, tanto entre los propios seres humanos como con la naturaleza. Esta avaricia es un pecado capital, porque pudre el corazón humano que se ve arrastrado tras la posesión de cosas e incapacitado para amar a Dios. Por tanto, la avaricia estaría muy cerca del pecado que no puede ser perdonado: el pecado contra el Espíritu Santo.* Summa Theologica II, II, q. 78: “Recibir interés por un préstamo monetario es injusto en sí mismo, porque implica la venta de lo que no existe, con lo que manifiestamente se produce una desigualdad que es contraria a la justicia. Para su evidencia, debe recordarse que hay ciertos objetos cuyo uso consiste en su propia consumición; así consumimos el vino utilizándolo para la bebida y el trigo al emplearlo para la comida. De ahí que en estos casos no deban computarse separadamente el uso de la cosa y la cosa misma, sino que a todo aquel a quien se concede el uso se le concede también la cosa misma. De ahí que, tratándose de tales objetos, el préstamo transfiere la propiedad de los mismos. Luego si alguien quisiera vender de una parte el vino y de otra el uso del vino, vendería dos veces la misma cosa o vendería lo que no existe; y por esta razón cometería manifiestamente un pecado de injusticia. Por igual motivo comete una injusticia el que presta vino o trigo y exige dos pagos: uno, la restitución del equivalente de la cosa, y otro, el precio de su uso, de donde el nombre de usura”
jueves, 4 de febrero de 2010
¿Salida de la crisis o éxodo del sistema?
Hemos empezado a recibir de nuestra propia medicina. En los años ochenta, los organismos internacionales de imposición del neoliberalismo: FMI, BM y OMC, se encargaron que los países pobres llevaran a cabo políticas de ajuste económico draconiano para poder pagar una deuda que ni los pueblos habían solicitado ni tampoco les benefició en nada. Por aquel entonces, el exceso de crédito en los países ricos llevó a buscar salidas a todo ese capital, ofreciéndolo con condiciones magníficas y mucho arte adulatorio, a los gobiernos de los países en desarrollo. Vieron estos la posibilidad de enriquecerse fácilmente y tomaron los préstamos. Todo aquel dinero fue a parar a los políticos y a las multinacionales que se establecían allí. Pero en 1980, Paul Volcker aumentó los tipos de interés hasta el 20% y se produjo la crisis de la deuda. Los países en desarrollo se vieron incapacitados para devolverla, generándose una situación usuraria que llevaría al sometimiento de los pueblos a las políticas neoliberales. Aquellas políticas implicaban recortes sociales y venta fraudulenta de los recursos del país a los grupos de presión.La hora undécima
El actor estadounidense, Leonardo DiCaprio, presentó en 2007 una película-documental sobre los efectos del modelo de vida actual sobre el planeta. En ella se hace un repaso por los males que estamos infringiendo a la vida en la tierra. Nos encontramos ante el colapso de la civilización tal y como la conocemos hasta ahora. Por poner unos ejemplos podemos aprovechar los datos documentados con imágenes de cómo la industria pesquera a gran escala es capaz de extraer ingentes cantidades de peces con los sistemas de deriva, de los cuales se devuelven, muertos, el 60% a los océanos, por lo que se calcula que en 2050 los océanos estarán virtualmente muertos. O también, cómo somos capaces de modificar el ADN de los alimentos con la única intención de poder utilizar más pesticidas; se incluye también un análisis bastante profundo sobre cómo la geopolítica del petróleo está modificando las relaciones políticas y económicas a escala planetaria y la imposibilidad de seguir al ritmo del consumo actual, parecemos un ser que se auto devora: a más consumo, más extracción de petróleo y más contaminación. Somos verdaderos depredadores del planeta, esta es la conclusión a la que llega el documental, como casi todos los informes realizados desde dentro del orden capitalista. Por ello las soluciones que proponen no pasan de ser meras anécdotas que no resolverían el verdadero problema: la voracidad del modelo económico, basado en la reproducción ampliada o crecimiento constante. Todo el mundo puede entender que en un planeta finito no puede darse un crecimiento económico infinito, y sin embargo es esto lo que supone el capitalismo.martes, 2 de febrero de 2010
Cartas marcadas
A uno le van quedando pocas posibilidades de asombrarse en este mundo que vivimos y padecemos, pero las noticias que se están conociendo en los últimos días sobre la existencia de petróleo en el subsuelo de Haití y en grandes cantidades (véase el enlace con la noticia del hallazgo del 29 de enero de 2008), le hacen a uno dudar de muchas cosas e incluso caer en un abismo de sospechas que es mejor no decir, ni tan siquiera pensar. Pero es que en este universo, que sepamos, dos y dos son cuatro y la solución de un silogismo siempre se desprende de las premisas anteriores. Imaginemos que una joven modelo se casa con un rico multimillonario y este muere al poco tiempo, se desvela el testamento y se sabe que en los días previos a la muerte desheredó a los hijos y dejó toda su herencia a la apenada viuda. No hace falta ser un perspicaz policía para saber qué ha pasado ahí. Pues esta misma lógica que rige en los asuntos más triviales debería aplicarse a todo lo que sucede en el mundo. Los clásicos le llamanCui bono?; los modernos cherchez la femme. Se trata de encontrar al beneficiario de un evento para así encontrar al probable culpable.